El INDEC confirmó un dato que golpea el bolsillo: la brecha de ingresos en Argentina llegó a un nivel que no se veía

El INDEC dio a conocer los números del segundo trimestre de 2026 y el coeficiente de Gini volvió a subir. El 10% más rico se queda con una porción de la torta que creció varios puntos respecto del año pasado. ¿Cuánto gana el trabajador promedio y qué pasó con la brecha?

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El INDEC confirmó un dato que golpea el bolsillo: la brecha de ingresos en Argentina llegó a un nivel que no se veía
El INDEC confirmó un dato que golpea el bolsillo: la brecha de ingresos en Argentina llegó a un nivel que no se veía

La brecha entre los que más ganan y los que menos ganan en Argentina volvió a crecer. El INDEC publicó este miércoles los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al segundo trimestre de 2026 y el resultado muestra un deterioro sostenido de la distribución del ingreso bajo la administración de Javier Milei.

El coeficiente de Gini, que mide el nivel de desigualdad social, pasó de 0,424 en el segundo trimestre de 2025 a 0,428 en el mismo período de 2026. La escala va de 0 a 1: cuanto más cerca de cero, más equitativa es la distribución de los ingresos; cuanto más cerca de uno, más desigualdad absoluta.

El dato no es aislado. En el primer trimestre de este año, el Gini había alcanzado 0,442, frente al 0,435 registrado en el mismo tramo de 2025. Luego descendió a 0,428, pero igual quedó por encima del registro interanual. Es decir, el indicador empeoró incluso en un trimestre donde bajó respecto del trimestre anterior.

El 20% más rico se queda con casi la mitad de los ingresos

Si se mira el ingreso per cápita familiar —donde cada decil agrupa al 10% de las personas según lo que ingresa cada integrante del hogar—, la concentración es contundente. El primer decil recibió apenas el 1,8% del ingreso total; el segundo, el 3,3%; el tercero, el 4,5%; y el cuarto, el 5,6%. Sumados, los cuatro deciles más bajos concentraron el 15,2%.

Del otro lado de la tabla, el noveno decil obtuvo el 16,3% y el décimo, el 32,3%. Así, el 20% más rico de la población reunió el 48,6% de los ingresos relevados por la encuesta.

La distancia entre los extremos también se ve en los montos. La mediana del ingreso per cápita familiar fue de 134.000 pesos para el primer decil y de 1.800.000 para el décimo: una relación de 13 veces, idéntica a la del segundo trimestre de 2025. Si en lugar de la mediana se toma el promedio, el décimo decil alcanzó 2.221.170 pesos contra 124.142 del primero, lo que eleva la brecha a 18 veces.

Qué dicen los ingresos individuales

Entre quienes declararon algún ingreso, el estrato bajo —los cuatro primeros deciles— tuvo un ingreso promedio de 382.621 pesos. El estrato medio, que va de los deciles 5 al 8, llegó a 1.033.047 pesos. Y el estrato alto, que reúne a los deciles 9 y 10, alcanzó 2.641.394 pesos. La diferencia entre los extremos es de casi siete veces en términos de promedio.

La masa total de ingresos individuales muestra una concentración similar: el primer decil recibió el 1,5%; el segundo, el 3,2%; el tercero, el 4,1%; y el cuarto, el 5,2%. En conjunto, los cuatro deciles más bajos obtuvieron el 14% de los ingresos individuales declarados. En el otro extremo, el noveno decil concentró el 16,1% y el décimo, el 32,1%, de modo que los dos deciles superiores reunieron el 48,2%.

El trabajador promedio y la brecha laboral

El informe también expone la situación entre las personas ocupadas, un terreno donde se profundiza el concepto de trabajadores pobres. El ingreso promedio de los ocupados con ingresos fue de 1.129.527 pesos, pero la mediana se ubicó en 900.000 pesos: la mitad de los ocupados gana eso o menos.

El promedio de los primeros cuatro deciles fue de 415.012 pesos, mientras que el de los deciles 5 a 8 llegó a 1.095.227 y el de los dos deciles superiores a 2.629.678.

Los ingresos laborales representaron el 78,1% de los ingresos totales de los hogares y los no laborales, el 21,9%. Pero esa composición cambia según el nivel de ingreso: en el primer decil, el trabajo explicó apenas el 32,7% de los ingresos y los no laborales el 67,3%. En el décimo decil, en cambio, el trabajo representó el 86,6% y los ingresos no laborales, el 13,4%.

Sin aportes ni jubilación: la grieta de la precarización

La estructura de los hogares de menores ingresos también revela una mayor dependencia económica. En el primer decil de ingreso per cápita familiar hubo 307 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 149 personas sin ingresos por cada 100 perceptores. Un año antes, esos valores eran de 273 y 150, respectivamente. En el décimo decil, la relación fue de 38 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 17 sin ingresos por cada 100 perceptores.

La precariedad laboral se profundiza al separar a los trabajadores según su formalidad. Entre los ocupados del primer decil, el ingreso promedio fue de 136.480 pesos; en el décimo, de 3.466.554 pesos, una diferencia de más de 25 veces. Los ingresos del empleo informal se concentran en los niveles inferiores: en el primer decil, el ingreso promedio de los informales fue de 135.816 pesos, mientras que entre los formales fue de 144.907. En el décimo decil, esos valores ascendieron a 2.974.158 y 3.521.420 pesos, respectivamente.

Entre los 9,4 millones de asalariados con ingresos relevados, el promedio fue de 1.161.833 pesos. Quienes tenían descuento jubilatorio promediaron 1.433.794 pesos, mientras que los que no contaban con ese descuento tuvieron un ingreso promedio de 706.204 pesos. La diferencia entre ambos grupos es de más del doble.

La torta se reparte cada vez peor

El documento del INDEC detalla que el 10% superior recibió 6,698 billones de pesos sobre un total de 20,764 billones, equivalente al 32,3%. El primer decil, que reúne la misma cantidad de personas, recibió 374.620 millones, apenas el 1,8%. En términos simples: por cada peso que llegó al 10% inferior, alrededor de 18 pesos fueron al 10% superior.

La comparación con el segundo trimestre de 2025 muestra un cambio drástico en la composición de la torta. En ese período, el primer decil había recibido el 3,1% del ingreso y el décimo el 23,9%. En el segundo trimestre de 2026, los registros fueron 1,8% y 32,3%, respectivamente.

Los datos corresponden al segundo año completo de administración libertaria. El Gini había descendido durante algunos trimestres de 2025, pero en el segundo trimestre de 2026 volvió a ubicarse por encima del registro interanual. El deterioro coincide con la crisis salarial, el aumento del desempleo y los malos datos de pobreza que el organismo estadístico publicó en las últimas semanas.

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