El INDEC salió a desmentir a Milei: el dato que desarma su relato sobre los sueldos
Javier Milei habla de sueldos informales que superarían los 2 millones de pesos. El INDEC sacó un informe que muestra otra realidad: los números que desarman el relato oficial, uno por uno.
El presidente Javier Milei insiste con un discurso que celebra una supuesta explosión de los salarios informales. Según las estadísticas oficiales, esas remuneraciones habrían recuperado casi 70 puntos de poder de compra desde noviembre de 2023. Si eso fuera cierto, el promedio de los trabajadores no registrados superaría holgadamente los 2 millones de pesos. El problema es que el propio INDEC desmiente esa cifra.
De acuerdo con el Informe de Salarios del organismo, el aumento acumulado de las remuneraciones informales habría sido de casi 700% desde noviembre de 2023, frente a una inflación acumulada del 380%. La recuperación real, entonces, sería del 64,4%, un incremento pocas veces visto en la historia argentina.
Para dimensionar el absurdo, el informe toma como referencia el sueldo promedio de una empleada de casa particular a fines de 2023. Con esa base, una trabajadora debería ganar en septiembre de 2026 unos 1.388.000 pesos. Un empleado de comercio en la informalidad cobraría 2.359.600 pesos y un obrero gastronómico, 2.498.400 pesos. Son cifras que no resisten el menor contacto con la realidad: los ingresos que efectivamente perciben esas categorías no llegan ni a la mitad de lo que vende el Gobierno.
Las estimaciones del propio INDEC, en cambio, muestran otra cosa. Los asalariados informales ganan entre 650.000 y 820.000 pesos por mes. Eso representa una cobertura promedio del 50% de la Canasta Básica Total y equivale a un 60% de lo que gana un asalariado formal en la misma rama.
La brecha que el INDEC reconoce
Durante 2025, un trabajador asalariado registrado del sector privado obtuvo en promedio 2.282.905 pesos brutos mensuales. Un asalariado no registrado recibió 556.783 pesos. La relación entre ambos ingresos arroja una diferencia de 4,1 veces: por cada peso que percibe un trabajador informal, uno registrado cobra un poco más de cuatro. Si se toma el salario neto de un formal, los 1.894.811,48 pesos que efectivamente recibe de bolsillo, la brecha se reduce a 3,4 veces.
El informe también permite ver la dimensión del fenómeno a partir del total de puestos de trabajo del sector privado en 2025. Sobre 18.987.387 empleos, 7.309.603 correspondieron a asalariados registrados y 5.595.322 a asalariados no registrados. Los 6.082.462 restantes fueron ocupados por trabajadores no asalariados o por cuenta propia. En concreto, más de cuatro de cada diez puestos asalariados privados no cuentan con registración laboral.
Las horas trabajadas también pesan en la comparación. En promedio, los asalariados registrados del sector privado trabajaron 1.774 horas durante el año, mientras que los no registrados acumularon 1.371 horas. Al calcular los ingresos por hora, la diferencia se achica parcialmente: los formales obtuvieron unos 15.445 pesos por hora, frente a 4.875 pesos entre los informales. La brecha, en este caso, llega a 3,2 veces. Esto muestra que la distancia no se explica únicamente por la cantidad de horas trabajadas.
Cómo se distribuye la informalidad
Según el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la informalidad alcanza al 43,3% de los trabajadores ocupados del país. Uno de los datos más relevantes del estudio es que casi la mitad de esas personas trabaja en empresas que sí están formalmente constituidas, pero que incumplen sus obligaciones laborales básicas.
El 46,9% de los asalariados informales trabaja en organizaciones registradas, que funcionan de manera visible y conocen las normas vigentes, pero que optan por no declarar a sus empleados. Por otro lado, el estudio identifica a un 21,4% de trabajadores que forman parte de una informalidad estructural vinculada a la subsistencia. En este grupo aparecen unidades productivas que directamente no están registradas y donde la precariedad laboral se combina con bajos niveles de productividad y situaciones de elevada vulnerabilidad.
Las pequeñas empresas concentran el trabajo no registrado
El tamaño del establecimiento aparece como uno de los principales factores asociados a la reproducción del empleo informal en Argentina. Al menos el 68,9% de los asalariados que no realizan aportes trabaja en comercios, talleres o empresas que tienen hasta diez empleados.
El comportamiento cambia según se trate de un establecimiento informal o de una empresa formal que mantiene trabajadores sin registrar. En el sector informal, la precariedad se concentra principalmente en las microempresas: el 79% de los asalariados trabaja en establecimientos de hasta cinco personas. En las empresas formalmente constituidas que evaden la registración laboral, en cambio, la distribución es más equilibrada. El 41% de los trabajadores afectados se encuentra en microempresas, mientras que el porcentaje asciende al 48,5% en establecimientos que tienen entre seis y diez empleados.
Los sectores con mayor nivel de informalidad
La informalidad laboral tampoco se distribuye de manera uniforme entre las distintas actividades económicas ni entre las diferentes regiones del país. El análisis por sectores muestra que la construcción presenta la mayor tasa de informalidad entre los asalariados mercantiles, con un 68,8%. Le siguen los hoteles y restaurantes, con el 55,9%, y el comercio minorista y mayorista, donde la informalidad alcanza al 45,3%.
En los tres casos aparece un elemento en común: una fuerte presencia de establecimientos de pequeña escala, que concentran una parte importante del empleo no registrado. Otro elemento en común es que nadie gana más de 2 millones de pesos.