El inesperado giro que frenó el regreso de la abogada argentina acusada en Brasil
Un monto de dinero filtrado cambió todo el escenario judicial. Lo que parecía un acuerdo cerrado para el regreso de la abogada argentina a Brasil se vino abajo, generando un impasse que podría durar semanas. ¿Qué pasó en la audiencia que hizo retroceder a la fiscalía?
El caso de la abogada santiagueña Agostina Páez, acusada de gestos racistas en Brasil, dio un vuelco inesperado. Un monto de dinero filtrado a la opinión pública hizo que la fiscalía retrocediera en un acuerdo que parecía cerrado, dejando su regreso a la Argentina nuevamente en suspenso y generando un fuerte debate en el país vecino.
Todo parecía encaminado para que Páez, de 29 años, pudiera volver a Santiago del Estero. Tras una audiencia preliminar el martes, que marcó el inicio del juicio oral, se había negociado una condena de dos años, excarcelable, con trabajos comunitarios y una reparación económica. Esto representaba un cambio radical frente a los 15 años de prisión que inicialmente pedía la fiscalía.
Sin embargo, en las últimas horas trascendió un dato clave que cambió el clima por completo: la abogada debía abonar cerca de 150.000 dólares como compensación a las tres personas que la denunciaron. Esta cifra, surgida en la audiencia, generó un inmediato rechazo en la opinión pública brasileña.
¿Por qué la fiscalía dio marcha atrás?
La filtración del monto de la compensación económica instaló una idea poderosa: que el pago podía interpretarse como una forma de eludir una condena por un delito de carácter racial. Aunque la defensa de Páez aclaró que el número final debía ser definido por el juez, el daño ya estaba hecho.
Ante este escenario de presión pública, la fiscalía tomó una decisión drástica. Solicitó al juez que revise lo acordado en la instancia de mediación y pidió que primero se dicte una sentencia. Solo después de eso se evaluaría una eventual flexibilización de las medidas cautelares que pesan sobre la abogada argentina.
Esta movida volvió a poner el caso en pausa y dilató cualquier definición sobre su regreso al país. Según los análisis, este nuevo impasse podría demorar el proceso al menos dos semanas más, extendiendo la incertidumbre para la joven profesional.
El alivio y el miedo de la abogada
En la audiencia del martes en el Tribunal Penal N°37 de Río de Janeiro, se había resuelto que Páez podría regresar a la Argentina y cumplir tareas comunitarias. En ese momento, la mujer se mostró aliviada pero con cautela.
“Me siento aliviada, pero hasta que no esté en la Argentina no voy a estar en paz”, expresó ante los medios. La abogada aseguró que siempre dijo la verdad durante el proceso y pidió disculpas a las personas afectadas, describiendo la experiencia como “la peor de mi vida”.
Sus sentimientos hacia Brasil son contradictorios. Por un lado, afirmó que le gustaría volver, ya que es un destino que le resulta atractivo. Por el otro, reconoció abiertamente el temor que ahora le genera: “Es un país que me gusta, pero obviamente que tengo miedo”.
Su prioridad absoluta, sin embargo, es clara. Remarcó que su único deseo es reencontrarse con su gente en Santiago del Estero: “Lo único que me importa es estar en Santiago y con mi gente”. Aún resta que el juez decida cuándo le retirarán la tobillera electrónica que lleva.
El caso, que había parecido encaminarse hacia una rápida solución, ahora enfrenta un nuevo capítulo lleno de interrogantes. La reacción de la sociedad brasileña y la revisión judicial del acuerdo ponen en jaque los planes de regreso de la argentina, demostrando la sensibilidad del tema racial en la justicia del país vecino.