El inesperado reclamo de dos pibes de básquet que dejó sin palabras a los padres en la tribuna
Dos pibes de básquet de San Miguel sorprendieron con un pedido a los papás del equipo rival. ¿Qué les dijeron?
La final sub12 de básquet en San Miguel tenía todo para ser una fiesta deportiva, pero los golpes en la tribuna estuvieron a punto de arruinarla. En plena transmisión en vivo, dos jugadores locales, Francisco y Bauti, sorprendieron a todos con un pedido directo a los papás del equipo rival.
Mientras las chicas del Santo disputaban su partido con un parcial de 29 a 25 y a la espera del último cuarto, los varones se preparaban para la gran final masculina: San Miguel frente al equipo del Rocha, del gimnasio municipal Juan Bautista Rocha.
Antes de saltar a la cancha, Francisco, que juega de poste, y Bauti, de base, dialogaron con La Opinión Austral y expresaron su mirada sobre el torneo, el rival y, especialmente, el comportamiento de los padres en las tribunas.
¿Qué dijeron los jugadores?
Francisco valoró positivamente la competencia: “Estamos jugando seguido, casi todos los fines de semana”. Y sobre el rival, confesó: “Ya conocemos al Rocha, pero igual es un buen equipo”.
Por su parte, Bauti explicó cómo llegaron a la instancia decisiva: “Como Hispano viajó, tuvimos dos equipos nosotros. Éramos cuatro: dos de San Miguel, Rocha y Tigres. Los dos que más victorias tenían iban a la final. Ya le ganamos a Rocha por diez puntos, pero no hay que confiarse, es una final y es un partido aparte”.
El reclamo que nadie esperaba
“Estamos acostumbrados a jugar con todos los padres y las madres. Está bueno que alienten. Pero hay una cosa que no me gusta mucho: como vinieron a jugar Rocha a esta cancha, también vinieron los papás, y empezaron a golpear la tribuna. No da hacerlo en nuestra casa, porque imaginen si rompen algo. Están pegando la ventana y nosotros los estamos recibiendo bien. Vienen a jugar y no es para ganar pegando. Cuando nosotros vamos a su cancha, respetamos”, dijo Bauti con una madurez que llamó la atención.
Con sencillez, los niños señalaron que el apoyo es bienvenido, pero que debe haber límites y respeto por el lugar donde se juega y por el equipo local.
Al finalizar la breve charla, los chicos se retiraron hacia el campo de juego mientras las chicas terminaban su partido. Quedó pendiente el inicio de la final masculina, con el pedido de los jugadores presente: que el apoyo se haga con respeto, sin golpes a las estructuras y cuidando el ambiente en el que todos juegan.