El informe de la UCA que revela el verdadero motivo por el que alguien queda atrapado en la calle
Se suele culpar a la pobreza o a la falta de vivienda. El informe de la UCA sobre las trayectorias de personas en situación de calle encontró que los factores decisivos son otros dos, y que hay un hallazgo que ni los propios investigadores esperaban.
Un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) puso el foco en algo que suele quedar fuera de las explicaciones habituales: los vínculos y la soledad como factores centrales en la vida de las personas en situación de calle.
La investigación fue presentada por Milagros Dolabjian, docente, doctora en Psicología y becaria del observatorio, en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones. La especialista analizó las trayectorias de quienes viven en la calle y las razones por las que, en muchos casos, esa permanencia se extiende durante años.
"Lo que vemos es que es un proceso y una trayectoria que es distinta para cada persona", explicó Dolabjian. Para la investigadora, no existe una única causa que explique el fenómeno: el lugar, el tiempo de permanencia y múltiples circunstancias sociales y personales condicionan cada historia. "No se puede establecer un único por qué", afirmó.
Los dos factores que más pesan
Entre los elementos que aparecen con mayor relevancia en el estudio, la investigadora mencionó dos: "los más importantes tienen que ver con el consumo de sustancias y, por otro lado, con la soledad".
A esos factores se suman los vínculos personales, los traumas y las experiencias institucionales recurrentes, entre ellas el paso por cárceles y dispositivos asistenciales. Por eso, Dolabjian planteó la necesidad de superar las explicaciones que reducen el problema a la falta de vivienda o a patologías psiquiátricas. "Proponemos una mirada integral que no solamente habla de factores sociales, culturales, económicos, políticos, sino también psicosociales", sostuvo.
La "puerta giratoria" de la calle
La especialista introdujo el concepto de "puerta giratoria": personas que salen de la calle, vuelven a ingresar, salen otra vez y repiten ese proceso. Según explicó, la permanencia prolongada modifica progresivamente la manera en que alguien percibe el mundo, se relaciona, toma decisiones y proyecta su futuro. "Hay un montón de procesos que se van cambiando a medida que la persona va estando cada vez más tiempo en la calle", detalló.
La cronificación, aclaró, no tiene un plazo único: depende de cada trayectoria y de la capacidad de cada persona para adaptarse o empezar a imaginar una vida fuera de la calle.
"Nadie se salva solo"
Para Dolabjian, los vínculos sociales son un elemento central en los procesos de salida. Las personas entrevistadas identificaban "puntos de inflexión", momentos de quiebre en los que decidían poner un límite a esa forma de vida. "Ya no quiero vivir así, estoy harta de la calle, no quiero normalizarlo, quiero encontrar una mejor vida para mí", relató como una de las expresiones que aparecen en esas experiencias.
En ese camino, destacó el papel de la contención. "Nadie se salva solo", remarcó, al señalar que los vínculos sociales son fundamentales para la reinserción y el trabajo comunitario.
Sobre los alojamientos temporales, fue contundente: "definitivamente no alcanza solo con ofrecer alojamiento temporal". Las respuestas centradas únicamente en la emergencia, explicó, no contemplan las distintas dimensiones de la vida de una persona ni permiten acompañar procesos de largo plazo. Por eso consideró necesario avanzar hacia "políticas integrales basadas en evidencia", construidas a partir de la ciencia y de los testimonios de quienes atravesaron o atraviesan la situación de calle.
Quiénes son y cómo sobreviven
El estudio se concentró en personas mayores de 18 años. Aunque las edades fueron heterogéneas, se repitieron especialmente los casos de personas de entre 40 y 50 años. La investigadora también señaló que ninguno de los entrevistados había terminado el nivel secundario y que aparecían antecedentes de precariedad laboral y abandono escolar.
Además, el trabajo identificó distintas estrategias de supervivencia cotidiana: changas, robos y un hallazgo que, según Dolabjian, no estaba contemplado en la bibliografía consultada. "Tanto para los hombres como para las mujeres se repitió el tema de la prostitución, que eso fue un hallazgo muy grande porque dentro de la bibliografía no se contemplaba", afirmó, y agregó que "todas las mujeres que entrevistamos ejercían la prostitución".
La investigadora remarcó que las experiencias son diferentes en cada caso y que estos datos no deben utilizarse para construir prejuicios sobre las personas en situación de calle.