El informe del Cerro Hermitte que todos leen al revés: qué encontró el geólogo que lo revisó

El informe sobre el Cerro Hermitte venía a responder si Los Tilos, El Marquesado y Mazaredo son habitables. Un geólogo lo revisó y encontró algo incómodo: los números no dicen ni una cosa ni la otra. Qué falta, y por qué el agua cambia todo.

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El informe del Cerro Hermitte que todos leen al revés: qué encontró el geólogo que lo revisó
El informe del Cerro Hermitte que todos leen al revés: qué encontró el geólogo que lo revisó

El presidente del Colegio de Geólogos de Chubut, Fernando Locci, revisó el estudio de IATASA-SRK sobre el Cerro Hermitte y advirtió que sus conclusiones no permiten afirmar ni que la seguridad esté demostrada ni que todo el barrio sea inestable. El especialista puso el foco en los límites de la información disponible y en por qué el agua cambia por completo los escenarios.

La discusión sobre el futuro de Los Tilos, El Marquesado y avenida Mazaredo tiene una dimensión que excede los números del informe: qué grado de certeza existe realmente sobre el comportamiento del terreno. Locci analizó el trabajo a pedido de ADNSUR y fue contundente al marcar esa diferencia.

"Las conclusiones no permiten afirmar que la seguridad esté demostrada, pero tampoco que el barrio en su conjunto se encuentre en una condición de inestabilidad", sostuvo. Y agregó que "el informe plantea muy bien que se necesitan nuevos estudios en profundidad para tener certeza y un diagnóstico más acabado de cada lugar".

Un modelo no es una fotografía del cerro

Para Locci, la distinción es clave porque el trabajo de IATASA-SRK es un estudio de gabinete, elaborado a partir de antecedentes y parámetros geotécnicos disponibles, pero con información que todavía presenta limitaciones. Por eso el propio informe plantea la necesidad de nuevas investigaciones antes de avanzar hacia una ingeniería ejecutiva.

El geólogo explicó que IATASA trabajó con datos de estudios anteriores, entre ellos trabajos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y que a partir de allí construyó distintos escenarios para analizar la estabilidad. El problema aparece cuando esos escenarios se leen como si describieran exactamente lo que está ocurriendo hoy dentro del cerro.

Locci remarcó que algunos parámetros fueron extrapolados de información de otros sectores y que no necesariamente las condiciones geológicas son idénticas. Por eso, cuando el informe plantea escenarios con presencia de agua y obtiene factores de seguridad más bajos y probabilidades de falla elevadas, el resultado debe leerse como el comportamiento calculado del modelo bajo esas condiciones, no como una predicción directa de que el barrio vaya a deslizarse.

El agua, la variable que lo cambia todo

El factor de seguridad es uno de los conceptos técnicos que atraviesa el informe. Locci explicó que se trata de una relación entre las fuerzas que se oponen al movimiento del terreno y las fuerzas que tienden a producirlo.

En Los Tilos, el informe obtiene un factor de seguridad de 1,13 en el escenario más favorable analizado. En Los Médanos, el valor comparable es 1,18. Ambos están por debajo del valor de referencia, que debe ser superior a 1,5, según precisó el geólogo.

Eso significa que los dos sectores aparecen con un margen de seguridad reducido bajo las hipótesis analizadas. Pero la situación puede cambiar cuando se modifica una de las variables más sensibles del modelo: el agua.

Locci señaló que Los Tilos presenta antecedentes de procesos vinculados con el agua y con fenómenos de erosión interna o pérdida de material que pueden explicar parte de las deformaciones observadas. Por eso el manejo del agua de lluvia, las posibles infiltraciones y el comportamiento del agua subterránea aparecen como cuestiones centrales para determinar cómo evoluciona la estabilidad.

El informe propone avanzar en esa dirección, mediante estudios y monitoreo que permitan conocer las presiones de agua dentro de los distintos estratos. Según Locci, todavía es necesario saber qué ocurre efectivamente en el subsuelo y cómo varían las condiciones a lo largo del tiempo.

No todo lo que se ve en una vivienda responde al mismo movimiento

Otro aporte del geólogo permite mirar de otra manera los daños que pueden observarse en Los Tilos. El sector presenta, según los antecedentes incorporados al estudio, más de un proceso geotécnico. Por un lado está el deslizamiento profundo ocurrido en enero y su posible propagación. Por otro, existen procesos superficiales que pueden causar rajaduras en paredes y otras roturas, pero no significa que la casa se esté viniendo abajo, según graficó.

Esto quiere decir que una grieta en una vivienda no necesariamente permite determinar, por sí sola, cuál es el mecanismo que la produjo. Para establecerlo hay que relacionar las evidencias superficiales con la información del subsuelo. Locci planteó que una evaluación completa debería integrar tres elementos: los datos geotécnicos, la historia de comportamiento del terreno y las evidencias que pueden observarse en superficie.

¿Lo que ocurre en un sector puede trasladarse a otro?

La pregunta aparece naturalmente cuando se comparan Los Tilos, El Marquesado y Mazaredo con otros sectores, como barrio Médanos. Locci fue particularmente cuidadoso con esa posibilidad: su respuesta fue que no se puede generalizar automáticamente.

Puede haber sectores con parámetros o condiciones modeladas similares y, sin embargo, comportamientos diferentes en la realidad. Para determinar el riesgo efectivo hay que incorporar la evidencia específica de cada lugar. Un factor de seguridad calculado para una sección determinada no alcanza, por sí solo, para afirmar que otra zona presenta exactamente el mismo nivel de riesgo.

La lectura de Locci no contradice el problema de estabilidad que plantea el informe. Reconoce que los resultados muestran condiciones marginales y que la presencia de agua puede llevar los modelos hacia escenarios mucho más comprometidos. Pero introduce una cuestión diferente: el grado de conocimiento disponible para transformar esos resultados en una conclusión definitiva sobre la habitabilidad de un barrio completo.

Por eso considera relevante avanzar con las investigaciones que el propio informe recomienda: conocer mejor la estructura del subsuelo, determinar las características de los materiales y medir efectivamente las condiciones del agua.

La discusión sobre Cerro Hermitte queda así planteada en dos planos. Por un lado, los modelos muestran una estabilidad marginal y una fuerte sensibilidad frente a determinadas condiciones. Por otro, todavía existe incertidumbre sobre cómo se comporta efectivamente el terreno en cada sector. Para Locci, ambas cosas deben ser consideradas al momento de interpretar el informe.

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