El ingeniero que descubrió el petróleo salteño y casi nadie recuerda

En 1907, mientras Comodoro Rivadavia acaparaba la atención, un ingeniero y un estanciero español ya explotaban petróleo en la selva de Orán. El nombre del ingeniero quedó en el olvido, pero su informe de 34 páginas anticipó lo que vendría.

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El ingeniero que descubrió el petróleo salteño y casi nadie recuerda
El ingeniero que descubrió el petróleo salteño y casi nadie recuerda

Un folleto de 34 páginas impreso en Buenos Aires en 1907 guarda la historia de Federico Correa, el ingeniero que, junto al español Francisco Xavier Tobar, hizo posible el descubrimiento y la explotación del yacimiento que luego se convertiría en General Mosconi. De su biografía, sin embargo, casi no quedan registros.

El documento, titulado "El Petróleo Nacional y la Mina República Argentina, Departamento de Orán, Salta", fue publicado en 1908 y firmado por el ingeniero F. Correa. Según el bibliotecario Enrique Sparn (1889-1966), de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, se trata de una separata del original aparecido en 1907 en la revista Geología y Minas de Buenos Aires.

La fecha no es un detalle menor: diciembre de 1907 es el mismo mes del hallazgo fortuito de petróleo en Comodoro Rivadavia, considerado el Día Nacional del Petróleo. Mientras la historia oficial celebra ese descubrimiento, el trabajo de Correa y Tobar en la selva salteña quedó en un segundo plano.

Los manaderos de la Quebrada de Galarza

Correa era un hombre de consulta. Tobar le acercó muestras de aceite mineral que le habían dado en Salta, asegurando que provenían de una mina en el Departamento de Orán, al norte del río Bermejo. El ingeniero quedó sorprendido: el color, la transparencia, el olor y la fluidez eran idénticos a los petróleos rusos y norteamericanos que conocía.

Aceptó viajar y comprobar el yacimiento. El trayecto, describió, fue "más pintoresco y accidentado que confortable". La zona era una selva habitada por monos, loros y tigres. Su informe positivo convenció a Tobar, que compró la mina a Carmelo Santerbó a fines de 1906. Santerbó había sido socio de Romualdo Mora, hermano de Lola Mora.

Los análisis confirmaron que el petróleo era de excelente calidad "para destilación o como lubrificante en su estado natural". Correa, probablemente oriundo de Buenos Aires, viajó a Salta al menos dos veces en 1907. En su estudio describió la geografía de los manaderos, los hilos y gotas de petróleo verde amarillo, el salto de 8 metros conocido como "El Salto" y hasta se animó a interpretaciones geológicas sobre la estratigrafía y la evolución del relieve.

La logística era precaria. Una nueva expedición llevó equipos de sondaje, bombas, personal, herramientas y víveres, todo condicionado por la carga de mulas, la única forma de llegar desde Bermejo a la mina, a unos 100 kilómetros. A principios del siglo XX solo existía una huella de mulas, el "Camino de Bolivia", que pasaba por lo que hoy es Mosconi, Tartagal y Aguaray.

Los trabajos de explotación comenzaron con pozos manuales de 1,50 por 1,50 metros, cavados en fila al costado de la quebrada. A los 2 o 3 metros de profundidad ya brotaba aceite verde con fuerte olor a kerosene. Intentaron profundizar, pero a los 8 metros los hidrocarburos se acumulaban y ni las bombas ni los baldes de cuero alcanzaban para extraerlos. Correa lo resumió con una imagen potente: "el subsuelo de la quebrada es actualmente una esponja impregnada de aceite mineral que fluye a borbotones apenas se la toca".

El legado y el olvido

En Embarcación se instalaron dos tanques de hierro galvanizado de 60.000 litros cada uno. Correa habló de la logística con mulas cargueras, del camino prometido por el gobierno y de la llegada del tren. También de la posibilidad de que el país se autoabasteciera e incluso exportara. Su frase final fue profética: "Creemos que la riqueza mineral, aún en mantillas, no es aquí inferior a tantas otras bien conocidas y solo espera los esfuerzos combinados de la ciencia y del capital para surgir tan brillante y lozana como las agropecuarias".

Un barril del petróleo de la Quebrada de Galarza se envió a Buenos Aires y se exhibió en 1910 en la Exposición Industrial del Centenario de la Revolución de Mayo. En la década de 1920, la Standard Oil Co. comenzó a operar y Tobar, temiendo por su emprendimiento, buscó ayuda en YPF, creada en 1922. Su director, Enrique Mosconi, viajó al norte y reconoció el trabajo de Tobar. Hay fotos de ambos recorriendo la zona en un Ford TT.

En 1924, YPF firmó con Tobar los derechos de adquisición de la "Mina República Argentina". Con nueva tecnología se perforó el pozo "Vespucio N° 1", que el 11 de septiembre de 1928 alcanzó los 400 metros y cortó un horizonte surgente con una productividad de 30 metros cúbicos por hora. Así nació Campamento Vespucio, uno de los baluartes petroleros del país.

De Federico Correa se sabe poco más. Su nombre aparece por última vez en el Decreto N° 9144 del Boletín Oficial de Salta del 31 de mayo de 1928. El ingeniero que advirtió el potencial de la selva salteña antes que nadie merece, según los especialistas, un lugar en las efemérides del petróleo argentino.

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