El ingeniero que espiaba a OpenAI tenía un contacto inesperado en Arabia Saudita
El caso de espionaje que sacudió a OpenAI sumó un dato que complica al acusado: un contacto con la realeza saudí y un operativo para sacarlo del país con su familia. Qué encontró el FBI y qué pasó con los pasajes que nunca llegó a usar.
El caso de espionaje que sacudió a OpenAI sumó un capítulo nuevo. Según documentos judiciales divulgados por fiscales de Estados Unidos, Abdulrahman Alfozan, el exempleado acusado de instalar un dispositivo de grabación en una oficina de la empresa, mantenía contacto con un miembro de la familia real saudí y recibió respaldo de funcionarios para organizar su salida del país.
El ingeniero de 35 años y origen saudí había ingresado a la compañía que dirige Sam Altman a mediados de 2025. El FBI lo detuvo después de que la firma lo denunciara por colocar un “dispositivo avanzado de grabación” en una de sus sedes en San Francisco, California.
Qué dicen los documentos judiciales
De acuerdo con los fiscales, Alfozan contó con la ayuda de un integrante del ejército saudí para abandonar Estados Unidos junto a su familia, siempre según la acusación, luego de haber instalado los equipos de escucha en la empresa.
“El acusado realizó grandes esfuerzos para crear dispositivos de grabación cifrados y personalizados, con el fin de registrar en secreto reuniones de alta sensibilidad en las que participaban directivos y personal de alto nivel de OpenAI, socios comerciales de alto rango y funcionarios gubernamentales; todo ello mientras mantenía comunicaciones con personas influyentes en Arabia Saudita, buscaba oportunidades en dicho país y planeaba viajar allí”, sostuvieron los responsables de la causa.
El vínculo con el poder saudí no se limitó a funcionarios: los fiscales también mencionaron una relación con un miembro de la familia real. Antes de saltar a la fama por este caso, Alfozan había sido contactado para ocupar un cargo vinculado al desarrollo de inteligencia artificial. “Arabia Saudita te necesita más que Estados Unidos”, le escribió el presunto integrante de la realeza.
La identidad de los funcionarios que habrían estado en contacto con el ingeniero y su familia no fue revelada. La oficina de prensa del gobierno saudí no respondió de inmediato a los pedidos de comentario.
El plan de fuga y los pasajes
Días atrás se conoció que Alfozan había reservado pasajes solo de ida hacia el país de Asia antes de ser detenido en territorio estadounidense. Los nuevos informes precisan que fue un militar saudí quien compró los tickets aéreos en clase ejecutiva para el entonces empleado de OpenAI, su esposa y su hijo.
“El acusado no llegó a tomar ese avión”, indicaron los responsables del caso en referencia a un vuelo previsto para el 12 de octubre, tres días después de la intervención del FBI. De acuerdo con el repaso del New York Post, la familia de Alfozan dejó Estados Unidos 36 horas después del arresto.
Cómo se descubrió el dispositivo
La empresa que desarrolla ChatGPT reveló la semana pasada que uno de sus empleados había sido arrestado por el FBI tras detectarse su participación en un caso de espionaje corporativo. El sospechoso habría escondido un “dispositivo de grabación sofisticado” en una sala de reuniones, dentro de un rollo de papel higiénico y detrás de un televisor, según las imágenes capturadas por las cámaras de seguridad.
La grabadora tenía sistemas de cifrado avanzados y capacidad para recolectar audio y transferir datos eludiendo los controles de la compañía.
El despido y la detención del sospechoso se produjeron el 9 de octubre, más de una semana después de que se encontrara el equipo, el 30 de septiembre. En ese lapso, la empresa fue restringiendo de manera gradual las funciones del empleado y su acceso a los sistemas a medida que avanzaba la investigación.
“Nos tomamos muy en serio la protección de nuestra tecnología, nuestros datos y nuestro personal. Es una cuestión de importancia nacional”, dijeron desde OpenAI en un comunicado.
Qué pena enfrenta
Alfozan permanece bajo custodia federal. Las autoridades señalaron que, si es declarado culpable, el ingeniero saudí podría recibir una pena máxima de cinco años de prisión, seguida de tres años de libertad vigilada y una multa de 250.000 dólares.