El ingrediente que muchos olvidan al cocinar pastas: ¿qué es y por qué es clave?
Cocineros revelan que la sal es el ingrediente esencial al cocinar pastas, ya que evita que queden desabridas. Se recomienda agregar 1-2 cucharaditas por litro de agua hirviendo para mejorar el sabor.
Hacer pastas parece sencillo, pero un error común puede arruinar todo el plato. Los cocineros coinciden en que hay un ingrediente fundamental que mucha gente pasa por alto durante la preparación.
Se trata de la sal, un agregado que modifica significativamente el resultado final. La pasta absorbe parte del agua durante la cocción, por lo que si no se la sala, puede quedar desabrida incluso aunque se le agregue algún tipo de salsa o crema.
Beneficios de salar la pasta
Entre los principales beneficios de ponerle sal a la cocción de la pasta destacan:
Le da sabor desde la cocción: la pasta absorbe parte del agua mientras se cocina, por lo que la sal ayuda a que no quede sin gusto.
Mejora el resultado final del plato: aunque después se le agregue salsa, crema o queso, una buena base de cocción hace que todo quede más equilibrado.
Evita depender por completo de los acompañamientos: si la pasta está bien cocida desde el inicio, no necesita que toda la intensidad venga de lo que se le suma después.
Es un paso simple que marca diferencia: no requiere más tiempo ni cambia la receta, pero sí influye mucho en el sabor.
Es una práctica recomendada por cocineros: se trata de uno de los consejos más repetidos a la hora de lograr una pasta mejor hecha.
Cantidad adecuada de sal
De todas maneras, hay que ser cuidadoso al momento de salar la pasta: si se pone muy poca, puede quedar con poco sabor, y si se agrega demasiada, puede arruinar el plato, por más que después se le sume salsa, crema o queso rallado.
En líneas generales, estas son las cantidades de sal que se suelen usar para las pastas:
Lo ideal es agregar entre 1 y 2 cucharaditas de sal por litro de agua.
No conviene poner solo una pizca, porque muchas veces no alcanza para darle sabor.
Tampoco hay que excederse, para que la pasta no quede demasiado salada.
La sal se agrega cuando el agua ya está hirviendo, justo antes de incorporar la pasta.
Siguiendo este consejo básico, aunque muchas veces ignorado, la pasta queda mucho más sabrosa y lista para combinar con cualquier tipo de salsa o ingrediente que potencie el plato.

