El inquietante secreto que esconden los camalotes que invaden las costas santafesinas
¿Sabías que los camalotes que llegan con la crecida del Paraná traen más que vegetación? Descubrí qué hay detrás de estas plantas y por qué debés tener cuidado.
La crecida del Paraná trae consigo un fenómeno que llama la atención en toda la costa santafesina: los camalotes. Pero estos no llegan solos. Esconden pasajeros que pueden generar más de un dolor de cabeza.
La escorrentía del caudal, potenciada por el fenómeno de El Niño, arrastra una vegetación tupida que se acumula a lo largo de las costas, complicando la navegación y la captación de agua en las tomas de Aguas Santafesinas (Assa).
¿Qué traen estos "visitantes" flotantes?
Lo más llamativo es la presencia de "pasajeros a bordo" que viajan desde río arriba. Se trata de fauna silvestre y todo tipo de alimañas, lo que lleva a las autoridades a tomar recaudos para evitar la predación de su hábitat natural o eventuales ataques a quienes toman por sorpresa.
Este tipo de plantas acuáticas invasivas cumple un rol ecológico clave en la recuperación de los humedales, tan castigados por los incendios y las sequías históricas. No se trata sólo de la especie Pontederia crassipes, sino del "camalotal" propio de la vegetación y sedimentos esenciales para el ecosistema que el caudal arrastra desde la parte superior de la Cuenca del Plata y desciende río abajo.
La palabra de los especialistas
Graciela Klekailo, docente de la cátedra de Ecología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), admitió que es una vegetación pintoresca, digna de apreciar y que favorece al ecosistema del humedal, pero también obliga a ser precavidos.
"Este camalotal se puede ver cuando crece el río. Es muy lindo de apreciar cuando esta vegetación aparece flotando por el río, pero también puede transformarse en un problema. Llega como consecuencia de precipitaciones abundantes río arriba a raíz del fenómeno de El Niño o cuando se abren las compuertas de las represas de Paraguay y Brasil, justamente por el gran caudal de agua", explicó Klekailo en declaraciones a La Capital.
La especialista aseguró que la presencia de este camalotal es parte de la dinámica propia del río. "No tenemos que olvidarnos que el agua es la que dicta la dinámica del humedal como sistema. Es el fuego el que no debería estar presente ahí en el humedal y el agua y esta vegetación viene un poco a devolverle la vida al río", argumentó.
La experta precisó que esta dinámica fluvial reactiva los ecosistemas: moviliza materia orgánica, redistribuye sedimentos y permite la recuperación de lagunas y bañados que habían perdido caudal tras extensas sequías. "Hay una circulación de nutrientes, sedimentos y semillas que entrega ese camalotal cuando viene arrastrado desde aguas arriba", detalló.
Sin embargo, advirtió que la llegada de estas plantas flotantes exige precaución: "Traen dos cosas. Por un lado, animales como reptiles, lo que puede representar un riesgo propio de cualquier ambiente natural; hay que mirarlos con respeto. Por el otro, representan un peligro para las embarcaciones pequeñas, como kayaks o botes de remo, y para quienes disfrutan del río de forma deportiva o recreativa".
Por otra parte, Klekailo mencionó el riesgo de inundaciones en zonas vulnerables, ya que "no se trata sólo del camalotaje, sino de El Niño como evento climático".
¿De dónde vienen los camalotes?
El referente del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borus, apuntó que el monitoreo del tercio norte de la Cuenca del Plata actualmente recibe lluvias normales o inferiores a normales pese a la predicción de El Niño, de modo que la respuesta hidrológica en esos sectores está lejos de alcanzar niveles de saturación.
Por eso, remarcó que "cualquier camalote que se vea a la altura de Santa Fe no viene de arriba. Es muy probable que tenga que ver con lluvias que se precipitaron en la cuenca Saladillo-Setúbal entre el 14 a 16 de abril, un evento importante que motivó una presencia muy ordenada por parte de Protección Civil Santa Fe".
En ese contexto, evaluó que ese evento importante de lluvias barrió con toda la vegetación libre que había en los Bajos Submeridionales. "Tiene que ver, por ejemplo, con la cuenca del Guayquiraro en Corrientes y Paraná que, de alguna manera, arrastró todo este camalotaje, pero lo que sí está claro es que se trata de una vegetación joven y proliferó con estas lluvias", apuntó.
No obstante, el especialista derribó un mito frecuente: "Siempre se asocia la presencia de camalotes con las grandes crecidas, pero no es tan así". Para argumentarlo, recordó el impacto de fenómenos climáticos extremos en la región. "En la remesón de El Niño de 1998 llovió como nunca. Tuvimos un escurrimiento equivalente a 6.000 metros cúbicos por segundo, una cifra descomunal. Semejante caudal erosionó la vegetación de raíz y la arrastró hacia toda la cuenca del Paraná medio y bajo, en una línea muy similar a lo que ocurrió en 1983", rememoró.
"No llovió arriba, sino sobre litoral argentino", remarcó.
Recomendaciones ante la presencia de fauna
El director de Gestión de Riesgos y Protección Civil de Rosario, Gonzalo Ratner, señaló que todos los pronósticos apuntan a que este fenómeno de El Niño tendrá un gran impacto en la región. "Se da de manera cíclica. Los eventos más fuertes de los últimos años ocurrieron en las temporadas 82-83, 1986, 91-92, 97-98 y 2015-2016", detalló el funcionario. En ese contexto, explicó que estos episodios extraordinarios "tienen una relación directa con el río y terminan generando una creciente importante del Paraná".
Ratner advirtió que el aumento del caudal, sumado a la reciente bajante histórica, desprende la vegetación de las costas y arrastra camalotes, troncos y ramas, por lo que solicitó extrema precaución en la navegación. Asimismo, alertó sobre el comportamiento de la fauna: "La superficie en la que habitan se reduce y eso aumenta la frecuencia de encuentros, especialmente con serpientes".
Ante esta situación, recomendó evitar molestarlas si se encuentran en su entorno natural. Si la aparición ocurre en una zona urbana, el funcionario instó a mantener una distancia prudencial y activar el protocolo llamando a la línea de Defensa Civil (103) o al 911 para que intervenga la Policía Ecológica, garantizando el rescate y la posterior liberación controlada del ejemplar.