El insólito ataque de Caputo a la industria: ¿qué hay detrás de sus dichos?

¿Qué esconde el ataque de Caputo a la industria? Mientras los números muestran una caída brutal, el ministro insulta. ¿Sabías que su crítico más feroz tiene intereses en el RIGI?

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El insólito ataque de Caputo a la industria: ¿qué hay detrás de sus dichos?
El insólito ataque de Caputo a la industria: ¿qué hay detrás de sus dichos?

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a generar polémica al calificar de “tarados” a quienes hablan de la industria. La frase, pronunciada durante un evento de la Cámara de Agentes de la Bolsa, destapó la controversia sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y dejó al descubierto las contradicciones del funcionario.

Las declaraciones de Caputo no solo evidencian un profundo desprecio por el sector manufacturero, sino también una alarmante ignorancia sobre el debate económico actual. El intento posterior de aclarar que no fue un insulto solo reflejó la fragilidad de un gobierno que no logra reactivar la economía.

¿Qué dijo exactamente Caputo?

“Para todos los tarados que hablan de la industria”, lanzó el ministro el miércoles pasado. Según su argumento, entre 2011 y 2023 la industria cayó un 10% a pesar de los subsidios estatales y la protección frente a la competencia extranjera. Sin embargo, esta afirmación resulta engañosa porque mezcla períodos económicos muy distintos y oculta la realidad desde diciembre de 2023.

La silenciosa reacción de la UIA

Mientras la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) mantuvo un silencio vergonzoso, su presidente, Martín Rappallini, calificó las expresiones de Caputo como “no declaraciones felices que ayuden al diálogo”. En contraste, la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) expresó su “más enérgico rechazo” y señaló que el insulto demuestra la impericia oficial para abordar los problemas del aparato productivo.

Lo que no se dice es que Rappallini, propietario del Grupo Alberdi, participa en el proyecto minero PSJ Cobre Mendocino, que en mayo pasado fue admitido por el Ministerio de Economía en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con todos los beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios que eso implica.

Datos que contradicen a Caputo

Las cifras oficiales pintan un panorama desolador: en 2024, la producción industrial se desplomó 9,4%. En 2025, la recuperación fue de apenas 1,6%, dejando el nivel casi 8% por debajo de 2023. En los primeros cinco meses de 2026, la producción manufacturera volvió a caer 3,1% interanual, con sectores como metal, maquinaria y equipo retrocediendo un 15% en mayo.

La utilización de la capacidad instalada también cayó: del 67,8% en mayo de 2023 al 58,4% tres años después. Y según un informe del CEPA, se perdieron 82.173 puestos registrados en la industria manufacturera entre noviembre de 2023 y abril de 2026, junto con 3.617 empleadores industriales.

¿Por qué Caputo miente con las estadísticas?

Al elegir 2011 como punto de partida, Caputo busca ocultar que la industria tuvo un fuerte crecimiento entre 2003 y 2015, con una meseta posterior por la restricción externa. La ruptura llegó con Mauricio Macri, quien implementó un “viraje radical” que destruyó 167.000 puestos industriales privados entre 2015 y 2019.

Caputo, que fue ministro de Finanzas y presidente del Banco Central en esa época, ahora mezcla todo en una misma cifra para justificar la política de Milei, que retoma la orientación macrista pero de forma más drástica.

El mundo va en otra dirección

Mientras Caputo insiste en que el Estado no debe intervenir, economistas como Mariana Mazzucato demuestran que los países desarrollados crean mercados y orientan inversiones estratégicas. Hasta el FMI registra más de 52.000 intervenciones de política industrial en 75 países desde 2009.

En Argentina, referentes como Raúl Prebisch y Aldo Ferrer ya advertían sobre la necesidad de una industria compleja para superar la restricción externa. Hoy, con los dólares de Vaca Muerta y la minería, la pregunta es si se usarán para financiar importaciones o para desarrollar proveedores nacionales.

Quienes defienden la industria no son “tarados”. La historia y los datos lo confirman. Y si alguien debe reflexionar, quizás sea quien usa el insulto para tapar su propia incompetencia.

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