El insólito caos en Vicente López: barreras del tren Mitre caídas y una sirena que no para de sonar
Una falla técnica en las barreras del tren Mitre mantiene el cruce bloqueado y la sirena sonando sin parar. ¿Cuándo lo solucionarán?
Desde hace cuatro días, el cruce del tren Mitre ramal Retiro-Tigre sobre General Paz, en el límite entre Vicente López y la Ciudad de Buenos Aires, se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para conductores y vecinos. Las barreras permanecen bajas por una falla técnica y la sirena de advertencia no deja de sonar, mientras el tren no circula por obras de remodelación.
El problema comenzó cuando las barreras se quedaron en posición de cierre, imposibilitando el paso vehicular. La alarma, que debería activarse solo cuando se acerca una formación, ahora suena de manera ininterrumpida, generando un ruido constante que ya provocó numerosas quejas.
¿Por qué no hay banderilleros?
La situación se agravó porque no hay banderilleros en el lugar para ordenar el tránsito. Los automovilistas, ante la imposibilidad de cruzar normalmente, se ven obligados a esquivar las barreras bajas, mientras la alarma sigue sonando sin descanso. Esto convirtió la zona en un embudo que complica la circulación en horas pico.
Los vecinos no solo deben lidiar con el tránsito, sino también con el ruido constante de la sirena, que se ha vuelto insoportable. Las quejas se multiplican en las redes sociales y en los grupos vecinales, exigiendo una solución urgente.
El comunicado de la intendencia de Vicente López
Ante el reclamo vecinal, la intendencia de Vicente López emitió un comunicado oficial. En el texto, atribuyen el problema a fallas técnicas de Trenes Argentinos, la empresa estatal que gestiona el servicio.
"La empresa está trabajando para solucionar el inconveniente, pero no habrá banderilleros para asistir en el cruce", informaron desde el municipio. Además, aclararon que "la situación excede su capacidad de respuesta" y que los agentes de tránsito locales "solo pueden asistir en la medida de lo posible" para ordenar el flujo de vehículos.
La falta de una solución inmediata mantiene en vilo a los vecinos, que esperan que las barreras sean reparadas pronto y que la sirena deje de perturbar la tranquilidad del barrio.