El insólito fenómeno en Salta: cae el consumo de carne pero las carnicerías se multiplican

¿Cómo es posible que bajen las ventas de carne y sigan abriendo carnicerías? Un empresario salteño revela la insólita competencia que está asfixiando al sector.

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El insólito fenómeno en Salta: cae el consumo de carne pero las carnicerías se multiplican
El insólito fenómeno en Salta: cae el consumo de carne pero las carnicerías se multiplican

Mientras los argentinos comen cada vez menos carne vacuna, en Salta los locales de venta al público no paran de abrir. Una paradoja que enciende alarmas en todo el sector cárnico local y que tiene a los empresarios preguntándose hasta cuándo podrán sostener un negocio que se vuelve más competitivo y menos rentable.

Según datos del último año, el consumo de carne vacuna cayó alrededor de un 10%. Sin embargo, lejos de achicarse, la cantidad de carnicerías en la provincia sigue en aumento. Para el empresario Dardo Romano, esta combinación es un dolor de cabeza adicional para un rubro que ya lidia con costos crecientes, impuestos y ventas estancadas.

¿Qué está pasando en Salta?

En diálogo con InformateSalta, Romano explicó que la caída del consumo se siente sobre todo en la carne vacuna, aunque parte de esa baja se compensa con un mayor consumo de cerdo y pollo. Pero lo que más le preocupa es la particularidad local: hay cada vez más carnicerías peleando por los mismos clientes.

El empresario ilustró la situación con un caso concreto: un conocido suyo quería abrir una carnicería en zona sur y salió a buscar un local. “No encontramos ningún local en venta o en alquiler. Estaba lleno de carnicerías”, contó.

Competencia feroz y precios a la baja

Esta sobreoferta de locales genera una competencia cada vez más fuerte entre comercios que buscan quedarse con una porción de una demanda que ya no es la misma. “¿Para qué vas a poner una carnicería en un lugar donde ya está la demanda totalmente satisfecha? Es para sacarle la moneda a otro que le está sacando a otro”, graficó Romano.

La situación se refleja también en los precios. Muchos comerciantes terminan bajando los valores para intentar sostener el volumen de ventas, en una especie de carrera que perjudica la rentabilidad. “Nos ponemos de acuerdo para tratar de sobrevivir y vender cada vez más barato para ir languideciendo”, describió.

El consumo cambió: adiós al asado, hola cortes económicos

El panorama también modificó los hábitos de compra. Los consumidores se vuelcan cada vez más hacia los cortes económicos, mientras que productos como lomo, filet, picana o peceto tienen una salida mucho más limitada, especialmente en las carnicerías de los barrios populares. El asado perdió peso en las compras habituales, y los cortes más accesibles ganaron protagonismo.

El resultado es una combinación complicada: menos consumidores, más competencia y mayores costos para sostener cada negocio. Mientras tanto, las carnicerías siguen multiplicándose. Y esa paradoja es, justamente, una de las principales preocupaciones que hoy plantea el sector: cada vez hay más locales para repartir una demanda que se achicó.

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