El insólito método de Putin para llenar el Ejército sin movilizar a la fuerza
¿Pensabas que el dinero no podía comprar soldados? Putin firma un decreto que borra deudas millonarias a cambio de un año en el frente. Los detalles que el Kremlin no quiere que sepas.
Mientras la guerra en Ucrania se extiende por cuarto año, el Kremlin recurre a una estrategia económica sin precedentes para sumar soldados. Vladimir Putin firmó un decreto que condona deudas de hasta 10 millones de rublos a quienes se alisten por al menos un año, una medida que busca evitar protestas sociales y cubrir las crecientes bajas en el frente.
¿Cuántos soldados perdió Rusia?
Según los datos más fiables disponibles, entre 2022 y 2025 Rusia perdió al menos 352.000 hombres entre muertos y desaparecidos. Con lo que va de 2025, esa cifra habría superado ya los 400.000. Las bajas constantes obligan a Moscú a buscar nuevas formas de reemplazar a los caídos sin recurrir a reclutamientos forzados, que podrían desatar un fuerte descontento interno.
El incentivo económico: condonar deudas
El decreto firmado este lunes por Putin promete cancelar las deudas de hasta 10 millones de rublos (casi 140.000 dólares al cambio actual) a quienes firmen un contrato de reclutamiento militar de al menos un año, con efecto retroactivo al pasado 1 de mayo. También alcanza a los cónyuges de los reclutas. La idea es aumentar el número de soldados disponibles sin tener que aprobar movilizaciones masivas, algo que el Kremlin quiere evitar a toda costa.
Rusia ya paga salarios atractivos a sus reclutas voluntarios, pero la maquinaria de guerra ucraniana sigue destruyendo efectivos a un ritmo que obliga a buscar nuevos incentivos. El decreto es la última apuesta de Putin para engrosar las filas.
¿Qué busca Putin con esta medida?
Algunas agencias internacionales, como Reuters, consideran que Putin busca reforzar su Ejército para preparar nuevas ofensivas, justo cuando las conversaciones de paz parecen estancadas. En los últimos días, Moscú informó a las embajadas extranjeras en Kiev que debían dejar el país porque las Fuerzas Armadas rusas iban a lanzar ataques aéreos mucho mayores. Los embajadores europeos decidieron hacer oídos sordos a las advertencias, que ven como una forma de amedrentar a Kiev y a sus aliados.
Ese amedrentamiento incluyó el lanzamiento el fin de semana de un misil oreshnishk sobre Kiev, un artefacto con capacidad de cargar decenas de cabezas nucleares en un solo misil. La guerra, que Putin prometió resolver en semanas, lleva cuatro años y casi tres meses, con frentes prácticamente congelados desde hace al menos dos años.
El presidente ruso también pide, aunque no lo hace legalmente obligatorio, que se ayude a la reintegración social de los veteranos de guerra facilitando su acceso al empleo cuando vuelven del frente.