El insólito motivo del viaje a Posadas que intentó usar como coartada el acusado de matar a Cristian Díaz
¿Una cita romántica que terminó en tragedia? La insólita coartada del acusado de matar a Cristian Díaz y los detalles que buscan condenarlo.
La primera audiencia del juicio por el crimen de Cristian Díaz reveló una coartada que pocos esperaban: el principal acusado aseguró que viajó desde Brasil para reencontrarse con una mujer que conoció en una playa de Florianópolis, pero que al llegar a Posadas todo se complicó. La versión, relatada en su declaración indagatoria, busca desligarlo del ataque a balazos que terminó con la vida de la víctima.
David Wesley de Oliveira Silva y Gabriel Junior Guimaraes Da Silva, ambos de 24 años y oriundos de Porto Alegre, están acusados como coautores de "homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas con alevosía". El debate comenzó este martes en los tribunales de Posadas, y los dos imputados optaron por no declarar en esta instancia.
La coartada que intentó instalar David Silva
Según consta en el expediente, Silva declaró en noviembre de 2022 que su viaje a Posadas tenía un fin romántico: visitar a una mujer que había conocido durante el verano en las playas brasileras de Florianópolis. Incluso invitó a su amigo Gabriel para que lo acompañe en lo que describió como "un paseo de turismo y romance".
Pero la historia se complicó al llegar a la terminal de la avenida Santa Catalina. Allí lo esperaba su "enamorada", quien le confesó que estaba casada y que no podría pasar el fin de semana con él. Según su relato, decidieron buscar un lugar para dormir y continuar en la ciudad.
Fue en ese momento cuando vieron un Fiat Duna blanco que no arrancaba. Ayudaron al conductor, quien en agradecimiento les ofreció hospedaje: "paguen la comida y bebida y se quedan en mi casa", les habría dicho. Así llegaron al barrio Luis Piedrabuena, cerca de la estación de micros.
El recorrido que los vinculó con la víctima
Silva admitió que, durante esa misma madrugada, fueron al kiosco de Cristian Díaz en el barrio Yohasá para comprar bebidas, porque funcionaba las 24 horas. Según su versión, el dueño de la casa los llevó hasta allí. La misma actividad la repitieron la noche siguiente, pero esta vez ocurrió la tragedia.
El acusado contó que, al acercarse a la ventana del kiosco, apareció un hombre vestido de negro y encapuchado que comenzó a disparar contra la víctima. Dijo que corrió hacia el Duna, donde lo esperaban Guimaraes Da Silva y el propietario del vehículo, y que huyeron del lugar.
La defensa de los brasileños, a cargo de la abogada Ramona Gómez, intentó desacreditar la acusación fiscal. En tanto, el fiscal Vladimir Glinka y la defensa acordaron reducir la lista de testigos: de ocho peritos, solo tres explicaron su intervención en la causa.
Los detalles de la autopsia y la balística
La autopsia reveló que Cristian Díaz recibió seis disparos en el pecho, cabeza y cuello. En total, se efectuaron siete detonaciones con una pistola calibre nueve milímetros, marca Glock, según las pruebas realizadas a las vainas y proyectiles secuestrados.
Además, se encontraron restos de pólvora (plomo, antimonio y bario) en algunas prendas de los imputados, quienes fueron detenidos en la terminal de micros cuando intentaban regresar a Brasil.
El jefe de Balística de la Policía Científica, Jeremías Serrizuela, detalló que el primer disparo ingresó por la ventana del local, pero no alcanzó a la víctima, sino a un mueble de madera. El estampido hizo que Díaz cayera hacia atrás, boca arriba, y desde esa posición recibió los seis tiros restantes. El más letal entró por el cuello y se alojó en el cráneo.
El juicio continuará este miércoles a las 8.30, y se estima que los alegatos y la sentencia podrían llegar el viernes o extenderse hasta la semana próxima.