El insólito motivo religioso detrás del récord de droga secuestrada en el NOA
El récord de droga secuestrada en julio esconde una historia de fe y narcotráfico. ¿Qué relación tiene la Virgen de Urkupiña con los carteles?
El secuestro de más de una tonelada de droga en julio encendió las alarmas. Lo que nadie imaginaba es que el pico de actividad narco tendría una explicación ligada a la fe: los carteles aumentan sus envíos antes de la fiesta de la Virgen de Urkupiña, a la que veneran y respetan con una pausa en agosto.
Las fuerzas de seguridad del NOA incautaron 1.378 kilos de cocaína y marihuana en un solo mes, un volumen que sorprendió incluso a los investigadores. El dato salió a la luz en el marco de una causa penal que tiene como protagonista a Juan Manuel Motok, líder de uno de los clanes narco más conocidos del norte de Salta.
¿Qué revelaron las escuchas telefónicas?
En una audiencia realizada el 17 de septiembre de 2022, el auxiliar fiscal Jorge Viltes Monier, de la PROCUNAR NOA, presentó mensajes entre Motok y su pareja, Natividad Carabajal. En esas conversaciones, Motok presionaba para organizar un traslado de drogas, pero Carabajal se negaba argumentando que en agosto no se realizaban operaciones por las festividades de la Virgen de Urkupiña.
El transporte finalmente se concretó en septiembre de ese año: una carga de 20 kilos que fue interceptada en la ruta 34, a la altura del río Las Pavas. Motok, que ya dirigía el negocio desde la cárcel provincial donde cumplía una condena de 4 años por comercialización de estupefacientes, había ordenado el envío.
La conversación interceptada dejó en evidencia el respeto que los narcos tienen por esta advocación mariana. Según los investigadores, los carteles incrementan sus envíos entre junio y julio para abastecerse antes del freno de agosto, mes en el que cesan la actividad en honor a la virgen.
La Virgen de Urkupiña: Patrona de la Integración
La Virgen de Urkupiña es una advocación de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, venerada el 15 de agosto en Quillacollo, a 14 kilómetros de Cochabamba, Bolivia. Su festividad se replica en todo el país, incluida Salta.
La leyenda se remonta a fines del siglo XVII, cuando una niña pastora, que cuidaba su rebaño en las colinas de Cota, aseguraba haber visto a una señora con un niño. Los campesinos, guiados por la pequeña, la buscaron gritando “urkupiña”, que significa “ya está en el cerro”. Aunque no la vieron directamente, afirmaron haber visto una imagen celestial entre algarrobales y cactus.
Hoy, la virgen es considerada Patrona de la Integración Nacional en Bolivia, ya que su culto une a personas de distintas regiones y clases sociales, trascendiendo fronteras. Una fe que, al parecer, también mueve los hilos del narcotráfico.