El insólito negocio que nació para salvar gatos abandonados en Merlo
¿Un negocio que no busca ganancias sino salvar vidas? Conocé la historia detrás del Pet Shop que financia rescates y castraciones en Merlo.
En Villa de Merlo abrió un Pet Shop que no es un simple comercio: detrás hay años de rescates silenciosos, campañas de castración y una red de proteccionistas que buscan sostener su trabajo social. La dueña, Melisa Torres, cuenta que la verdadera oferta no son los productos, sino la causa que los impulsa.
¿Por qué los gatos son los más invisibles?
A diferencia de los perros, los felinos suelen pasar desapercibidos. Muchos son miedosos o directamente salvajes, lo que los deja en una situación más vulnerable. "Lo más interesante que tiene para ofrecer el Pet Shop es el trabajo social que hacemos detrás", explica Torres, proteccionista dedicada casi exclusivamente al rescate de gatos.
Sin castración, asegura, no alcanzan las casas de tránsito ni los recursos. Por eso, durante el último año impulsaron campañas de castración a bajo costo con fondos propios, una herramienta clave para frenar el crecimiento de la población.
Una realidad costosa y un emprendimiento que alivia
Muchos animales rescatados llegan con enfermedades crónicas o malformaciones, lo que implica tratamientos largos y costosos. En su casa conviven varios gatos en tránsito, algunos con discapacidades y otros difíciles de adoptar. "Los recursos siempre son limitados", reconoce.
En ese contexto surgió la idea del Pet Shop. "Nace como un aliviador de los costos que conlleva esta actividad", señala. El proyecto tomó forma cuando consiguieron un local, empujando una idea que ya venía gestándose.
Una red que trabaja en equipo
Torres forma parte de una red junto a otras voluntarias. Una de ellas está al frente de "Rescate Júpiter", que alberga cerca de 20 animales en tránsito, muchos en tratamiento y otros listos para adopción. El objetivo ahora es darles visibilidad.
El invierno complica aún más el panorama: los espacios de tránsito no siempre están acondicionados para el frío, lo que reduce la capacidad de recibir nuevos casos. Aun así, el trabajo no se detiene.
El Pet Shop es, entonces, más que un punto de venta. Es una herramienta para sostener campañas de castración, tratamientos, alimentación y rescates. Y también una puerta para que más vecinos se acerquen, conozcan la realidad del proteccionismo y, quizás, den el paso más importante: adoptar.