El insólito récord de la pasta de tomate china que complica a los productores de San Juan
Las importaciones de pasta de tomate china crecieron un 1.334% y San Juan sembrará 25% menos. ¿Por qué Nación no aplica antidumping para el tomate?
Las importaciones de pasta de tomate desde China crecieron un 1.334% interanual, mientras San Juan se prepara para sembrar hasta un 25% menos de tomate industrial. Los productores locales denuncian que el Gobierno nacional no aplica las barreras comerciales que sí usa con otros sectores.
El dato surge de un análisis del abogado y ex presidente del Concejo Deliberante de Jáchal, Dr. Mario Alfredo Luna, quien advierte que la situación va más allá de los costos energéticos: se trata de un caso de dumping que la propia Organización Mundial del Comercio (OMC) habilita a corregir, pero que Argentina decide no accionar.
¿Cuál es el impacto en la producción local?
Según el informe, esta campaña San Juan reducirá la siembra de tomate para industria en hasta un 25%. Los productores señalan como causa inmediata el costo de la energía, que dejó de estar subsidiado y hoy se cotiza como un commodity dolarizado, mientras el tomate se sigue pagando en pesos.
Pero el problema de fondo es la importación descontrolada. Hace dos años ingresaban unas 30 mil toneladas anuales de pasta de tomate china; solo en enero de este año, el número trepó a más de 9 mil toneladas. Los productores de Cuyo ya pidieron formalmente cupos de importación y mecanismos antidumping, pero hasta ahora no obtuvieron respuesta.
¿Por qué Nación no actúa?
Mientras tanto, el Gobierno nacional sí abrió investigaciones antidumping para torres eólicas, porcelanato, lavarropas y foil de aluminio. El tomate ni siquiera está en la lista. Peor aún: la política oficial acorta la duración de las medidas antidumping vigentes, de cinco a tres años, y elimina la posibilidad de renovarlas.
“El Estado nacional tiene la herramienta, la tiene activa para otros sectores, y elige no usarla para la economía regional cuyana”, sostiene Luna en su análisis.
La asimetría que pagan las provincias
La decisión de abrir o no una investigación por dumping se toma en Buenos Aires, pero el costo social y productivo lo asumen San Juan, Mendoza y La Rioja, sin instancias reales de veto o reclamo vinculante. Las provincias donde se planta, cosecha e industrializa el tomate no tienen herramientas propias para frenar una importación que China subsidia en origen.
Mientras tanto, las hectáreas sembradas caen de 7.800 en la campaña 2023/24 a 5.120 en la actual. La industria local, con marcas como Baggio, La Campagnola y Molto, empieza a importar para abastecerse en lugar de financiar al productor local, rompiendo el esquema de integración que sostuvo el programa Tomate 2000.
¿Qué se juega en el futuro?
Para el especialista, esta lógica se repite en otras economías regionales: la provincia pone el territorio, el trabajo y el capital, pero una decisión tomada afuera define si la apuesta sobrevive o se licúa. Cuando un Estado no aplica las herramientas de defensa comercial que la OMC permite, no está “dejando competir al mercado”, sino permitiendo que un tercer país exporte su subsidio energético disfrazado de precio bajo, mientras se desmantela una cadena de valor completa: campo, transporte, industria conservera y mano de obra rural.
La pregunta que deberían hacerse San Juan, Mendoza y el resto de las economías regionales no es si pueden competir con el precio de la pasta china, sino por qué el Estado nacional decidió no jugar ese partido a su favor.