El insólito robo en un salón de fiestas infantiles que indigna a City Bell
Un ladrón entró tres veces a un salón de fiestas, comió de la basura y robó 10 kilos de comida. ¿Qué más hizo?
Un delincuente entró tres veces en una misma noche a un salón de fiestas infantiles de City Bell, se comió la comida que encontró y hasta revolvió la basura. El dueño, Héctor Tassino, no solo perdió pertenencias: también perdió la paciencia con la falta de respuesta policial.
El hecho ocurrió en la madrugada del lunes en Nácar, el local ubicado en 462 y 14, una zona céntrica de esa localidad del norte platense. Según contó Tassino a EL DIA, el ladrón ingresó entre las 3.20 y las 7 de la mañana, y lo hizo en tres oportunidades.
“Se metió tres veces”, confirmó el propietario, visiblemente molesto. En cada ingreso, el intruso aprovechó para llevarse lo que encontraba y también para dejar su sello de vandalismo.
¿Qué se llevó el ladrón?
El botín incluyó una notebook, una picadora de carne, bebidas, yerba, manteles, protectores que Tassino tenía para reparar y 10 kilos de pizzas y muzzarella. Pero lo que más llamó la atención fue su comportamiento dentro del local.
“Me hizo un desastre”, resumió el damnificado. Y agregó un detalle escalofriante: “Se puso inclusive a revolver el tacho de basura y hasta comió de ahí, como si fuera un hombre rata. Lo demás no lo cuento por pudor, pero está todo filmado”.
Un reclamo que no encuentra eco
Lo que más indigna a Tassino no es solo el robo, sino la impunidad con la que actuó el delincuente. El local está en una zona céntrica y, sin embargo, ningún patrullero ni policía advirtió los movimientos extraños durante esas horas.
El hecho reavivó la bronca de vecinos y comerciantes de City Bell, que vienen reclamando mayor seguridad desde hace tiempo. Tassino, paradójicamente, es uno de los que más bregó contra la inseguridad en la zona, y ahora sufrió en carne propia este nuevo episodio.
“Es un flagelo que nos desvela y no encontramos eco en la Policía de la jurisdicción”, sostuvo, reflejando el sentir de una comunidad que ya no sabe a quién recurrir.
Las cámaras de seguridad del local registraron todo, y las imágenes podrían ser clave para identificar al responsable. Mientras tanto, la preocupación crece y el malestar se instala en una localidad que clama por respuestas.