El insólito triunfo de 500 trabajadores que dejó sin respuesta al Gobierno y prende la chispa en la CGT
¿Un grupo de 500 trabajadores logró lo que la CGT no se anima? El conflicto que paralizó los puertos y obligó a Milei a retroceder, y por qué se volvió un ejemplo para los sindicatos.
La medida de fuerza de los prácticos marítimos, que paralizó los puertos del país y forzó al Ejecutivo a retroceder con un decreto, se convirtió en un espejo para los gremios que buscan frenar a Javier Milei. En menos de una semana, este grupo de profesionales logró lo que parecía imposible: que el Gobierno diera marcha atrás con una de sus reformas estrella.
La pulseada comenzó cuando el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró el viernes un decreto que apuntaba a desarmar la actividad del practicaje marítimo, una profesión de máxima capacitación que guía a los grandes barcos en su ingreso a los puertos. Los 500 trabajadores, nucleados en la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje, decidieron no prestar servicios y los buques, ante el peligro de navegar sin esa guía, optaron por no avanzar.
¿Qué lograron los prácticos?
El resultado fue contundente: los puertos de todo el país quedaron paralizados y el Ejecutivo, este martes, tuvo que dar de baja el decreto 690/2026. Un triunfo en tiempo récord que no pasó desapercibido para los sindicatos tradicionales, que observan con atención cómo un grupo reducido de trabajadores logró doblegar al Gobierno sin necesidad de medidas extremas.
La clave estuvo en que la Cámara es una asociación profesional y no un sindicato, por lo que el Gobierno no pudo aplicar la conciliación obligatoria ni las sanciones de la reforma laboral. Una estrategia que, según analistas, podría replicarse en otros sectores.
El malestar que une a empresarios y sindicalistas
La avanzada de Sturzenegger, bajo la premisa de “desarmar un kiosco”, generó un rechazo transversal. Las mismas críticas se escuchan en la venta de libros y medicamentos, en la posible desarticulación de la ley de vitivinicultura, en el rediseño de las rampas aeroportuarias de Intercargo y en la reforma laboral que cambió la negociación colectiva. Empresarios y gremios coinciden en que las medidas benefician a núcleos concentrados y perjudican a trabajadores y pymes.
Algunos sectores lograron frenar las reformas con amparos judiciales, como las cámaras mercantiles que salvaron el Inacap, o los sindicatos de Camioneros y del Vidrio que protegieron los aportes solidarios. Pero ninguno tuvo un triunfo tan resonante como el de los prácticos.
La CGT, en la encrucijada
Mientras tanto, la CGT sigue sin definirse por un paro general. El triunvirato de secretarios generales y la “mesa chica” prefieren medidas focalizadas, por temor a una baja adhesión. Sin embargo, el ejemplo de los prácticos enciende las alarmas y reaviva el debate interno.
Luis Barrionuevo, el gastronómico, amenazó con una huelga general, aunque su gesto parece más ligado a su crisis interna. En cambio, el aceitero Daniel Yofra, con poder en los puertos cerealeros, es un defensor de la huelga por tiempo indeterminado, una herramienta que ya le dio triunfos a su sector: 25 días de paro en 2015 y 21 en 2020.
Yofra se reunió con el triunviro Cristian Jerónimo para impulsar una acción colectiva. Y no es para menos: solo en 2024 y 2025, el complejo exportador vendió 170 mil millones de dólares. Para gremios estratégicos como aceiteros, petroleros y mineros, el ejemplo de los prácticos puede ser el horizonte para frenar al Gobierno.