El insólito truco con una fruta podrida que promete ahuyentar hormigas
Un método casero propone usar mandarinas con moho para ahuyentar hormigas. El hongo Penicillium interfiere en su cultivo y las obliga a abandonar la zona.
Lo que para muchos es basura, para otros es la solución. En redes sociales circula un método que propone reutilizar mandarinas con moho para combatir la presencia de hormigas, sin necesidad de insecticidas químicos.
La idea no apunta a eliminar directamente a los insectos, sino a alterar el entorno en el que viven. Y ahí está la clave: tiene una base biológica que lo vuelve interesante.

Por qué una mandarina con moho puede servir contra las hormigas
Algunas especies de hormigas, como las cortadoras de hojas, no se alimentan directamente de lo que recolectan. En cambio, utilizan esos restos vegetales para cultivar un hongo del que luego se nutren.
El truco consiste en introducir un hongo distinto, como el que aparece naturalmente en los cítricos en descomposición, para interferir en ese cultivo. Ese moho suele pertenecer al género Penicillium, conocido por su capacidad de competir con otros microorganismos.
Al alterar ese equilibrio interno, el hormiguero puede volverse inviable, lo que provoca que las hormigas abandonen la zona.
Cómo preparar la mezcla paso a paso
El procedimiento es simple y no requiere materiales difíciles de conseguir:
- Colocar una mandarina con moho en un recipiente con agua
- Dejarla reposar entre 24 y 48 horas
- Colar el líquido y descartar los restos sólidos
- Conservar el extracto resultante
Ese líquido será el que se utilice para aplicar en las zonas afectadas.
Cómo usarlo en casa o en el jardín
La aplicación también es sencilla. Se puede verter o rociar directamente sobre los caminos por donde circulan las hormigas o en la entrada del hormiguero.

El objetivo no es eliminarlas de forma inmediata, sino modificar el entorno en el que desarrollan su actividad. Al interferir en su sistema de cultivo, se reduce su permanencia en ese espacio.
Qué tan efectivo es este método natural
Aunque tiene una base científica, su efectividad puede variar. No todas las especies de hormigas tienen el mismo comportamiento ni dependen de hongos para sobrevivir, por lo que los resultados no siempre son iguales.
Además, factores como el clima, la humedad o el tipo de suelo también influyen en el éxito del método.
Aun así, se presenta como una alternativa más sustentable frente a los insecticidas tradicionales: evita químicos agresivos y propone una forma de control más alineada con el equilibrio del ecosistema.