El insoportable aroma que vuelve a invadir Tucumán: el secreto detrás del aire irrespirable
Un hedor insoportable volvió a apoderarse del aire de Tucumán. ¿Sabés qué industria está detrás de este problema que se repite cada verano y por qué nada parece cambiar?
Un olor nauseabundo, que muchos describen como a excremento o materia en descomposición, se apoderó nuevamente del aire de San Miguel de Tucumán y su área metropolitana. La situación, que se repite cíclicamente, generó una nueva ola de indignación en redes sociales, donde los vecinos denuncian que el ambiente se vuelve literalmente irrespible durante horas.
Las quejas de los ciudadanos se multiplicaron a lo largo de la jornada. En distintas plataformas digitales, los usuarios calificaron la atmósfera como “insoportable” e “irrespirable”, con mensajes que reflejaban un profundo hartazgo. Este fenómeno, lejos de ser un misterio, tiene causas y responsables ampliamente identificados desde hace años.
¿Qué es lo que realmente huele tan mal?
El origen del problema ambiental es la vinaza, un residuo líquido de alta carga orgánica que resulta de la producción de alcohol y bioetanol a partir de la caña de azúcar. En Tucumán, provincia con una enorme actividad azucarera, la generación de este subproducto alcanza volúmenes gigantescos cada año.
La práctica habitual consiste en arrojar o esparcir estos efluentes en campos aledaños a la capital y en diversas zonas de la provincia. Cuando la materia orgánica de la vinaza se descompone, libera gases de un olor extremadamente penetrante y desagradable.
¿Por qué el olor llega hasta la ciudad?
Los vientos son los encargados de transportar estas emanaciones hacia el área urbana. El fenómeno se intensifica notablemente bajo ciertas condiciones meteorológicas, especialmente durante episodios de inversión térmica. En esos casos, los gases quedan atrapados sobre el Gran San Miguel de Tucumán, concentrando el hedor y haciendo que la experiencia para los habitantes sea aún más agobiante.
Este no es un incidente aislado. Se trata de una problemática ambiental recurrente que ha sido documentada y denunciada en numerosas oportunidades. Millones de litros de vinaza terminan en los campos que rodean la capital, generando ese característico olor a podrido que invade la ciudad, particularmente durante la temporada de calor, cuando la producción en los ingenios azucareros se incrementa.
Un problema viejo con soluciones conocidas
Lo más alarmante es que la tecnología para tratar este residuo, o incluso para convertirlo en energía, existe y está disponible. La implementación de estos sistemas evitaría que la vinaza sea dispuesta a cielo abierto. Sin embargo, estas soluciones conllevan inversiones que, al parecer, muchos ingenios prefieren eludir.
Mientras tanto, la industria azucarera y del bioetanol continúa su actividad, generando importantes ganancias. En contraste, la población del conglomerado urbano más grande de Tucumán debe soportar periódicamente la sensación de vivir en una cloaca a cielo abierto, donde las decisiones industriales parecen priorizar la rentabilidad económica por sobre la salud y la calidad de vida de más de un millón de personas.
Este jueves, la capital tucumana volvió a experimentar esa realidad que ya se ha convertido en una marca no deseada de la ciudad. El episodio reavivó entre los vecinos la misma pregunta de siempre: ¿Hasta cuándo deberán convivir con el olor de los negocios millonarios de unos pocos?