El insoportable ruido de los generadores que devolvieron la luz a La Loma
La luz volvió a La Loma, pero ahora un nuevo problema desvela a los vecinos: el ruido constante de los generadores. ¿Hasta cuándo será soportable?
En La Loma, la vuelta de la electricidad trajo un alivio esperado, pero también un nuevo dolor de cabeza: el estruendo constante de los generadores que no deja descansar a los vecinos.
El equipo fue colocado el martes 18 alrededor de las 10 de la mañana en la avenida 38 entre 20 y 21, para abastecer de energía a la zona tras varios días de cortes. Sin embargo, el proceso no fue sencillo: “Los generadores permitieron recuperar la electricidad, aunque al principio faltaron combustible y logística”, contó un vecino y comerciante del barrio.
La primera falla no tardó en aparecer. “Funcionó un rato, después se volvió a cortar la luz por falta de combustible”, relató. Recién desde las 22 de ese mismo martes, el suministro se mantuvo de manera continua. “Luz seguido tenemos desde el martes a las 10 de la noche”, señaló.
¿Qué pasó con el descanso?
El regreso de la electricidad significó un respiro para quienes soportaron jornadas enteras sin servicio, pero el funcionamiento ininterrumpido del generador abrió otro frente: el ruido.
El sonido de los equipos, instalados en zonas residenciales y comerciales, se convirtió en una presencia constante. De día se mezcla con el bullicio urbano, pero de noche se vuelve insoportable para quienes necesitan dormir.
“Trato de no indagar mucho en el tema, porque ya estamos todos como colapsados y cansados de lo mismo”, expresó el comerciante consultado, que prefirió no ahondar en detalles.
Pérdidas económicas y cansancio acumulado
Los cortes no solo afectaron el descanso. Para los comerciantes, significaron pérdidas concretas: jornadas laborales suspendidas y mercadería en riesgo por falta de refrigeración. “Perdí días de trabajo y mercadería”, admitió.
La instalación de los generadores permitió recuperar el servicio en algunos sectores, pero dejó en evidencia la fragilidad de la solución: depende de una logística permanente para garantizar el combustible.
Así, los vecinos de La Loma quedaron atrapados entre dos necesidades: tener electricidad para trabajar y vivir, y poder descansar sin el estruendo nocturno. “Desviamos la conversación a cosas menos pesimistas”, resumió el comerciante.
Primero fue la oscuridad, ahora el ruido. Para muchos, la situación se volvió literalmente “insoportable”.