El instrumento de una sola cuerda que enamora: declaran al nvique patrimonio de Rosario
Si te atrae la música con historia, este viernes vas a poder escuchar en vivo un instrumento que suena distinto a todos los demás.
El nvique, un instrumento tradicional de la comunidad Qom, fue declarado Patrimonio Cultural de Rosario hace dos meses. Este viernes, el Palacio Vasallo será el escenario de un acto para rendirle homenaje y acercar su historia a la ciudad.
La iniciativa que impulsó el reconocimiento fue presentada en el Concejo Municipal por Daniel Naporichi, referente de la comunidad Qom, con el respaldo de la concejala Alicia Pino. La cita es a las 17: habrá música en vivo y un recorrido por los significados de este instrumento que atraviesa generaciones.
Qué es el nvique
Se trata de un instrumento monocorde: tiene una sola cuerda y se ejecuta con un arco. Su particularidad también reside en los materiales con los que históricamente se construyó. Las primeras versiones de este violín podían ser de calabazas, caparazones de mulita o tortuga, o madera como caja de resonancia. Con el tiempo, las latas ocuparon ese lugar: primero las de galletitas o caramelos y después las de aceite.
La cuerda también tiene su propia historia. Tradicionalmente se utilizó crin de animales y, posteriormente, comenzó a emplearse principalmente crin de caballo. Investigaciones sobre el instrumento documentaron diversas formas de construcción y materiales según las comunidades y las regiones.
Un instrumento que también cuenta historias
Más allá de su particular sonido, el nvique está rodeado de relatos que explican su origen y su lugar dentro de la cultura Qom. Según una leyenda, su origen se remonta a La'axaraxaik, cuyo nombre significaba “el feo”. Triste y solo porque no conseguía pareja, recibió de un hombre considerado el dueño del monte un instrumento desconocido y extraño. Además, conoció a su hija, de quien se enamoró y fue correspondido. La felicidad hizo que sus melodías fueran alegres, pero cuando otras mujeres comenzaron a buscarlo, su mujer lo descubrió y arrojó el nvique al fuego. Las llamas del instrumento formaron, según se cuenta, el lucero del alba.
Tiempo después, tras la muerte de La'axaraxaik, un joven separado de su amada por una gran distancia encontró aquel viejo nvique y comenzó a tocarlo. Sus melodías eran tan tristes que conmovieron al dueño del bosque, quien hizo posible que la mujer escuchara la música de su enamorado y pudiera reencontrarse con él. Desde entonces, cuenta la leyenda, quien toque el nvique mientras pronuncia el nombre de su enamorada podrá lograr que el encuentro se produzca antes del atardecer.