El interior santiagueño se moviliza: así se vivió la apertura de las Jornadas Rurales en Villa La Punta
Estudiantes, profesionales y productores se movilizan en Villa La Punta para fortalecer las economías regionales. ¿Qué se vive en las Jornadas Rurales del NOA?
Estudiantes, profesionales y productores se dieron cita en Villa La Punta para dar inicio a una nueva edición de las Jornadas Rurales Vivenciales y Solidarias del NOA. Durante todo el fin de semana, recorrerán establecimientos de Choya y Guasayán con un objetivo claro: fortalecer las economías regionales desde el territorio.
La localidad de Villa La Punta fue el escenario elegido para la apertura de este encuentro anual que convoca a estudiantes universitarios, profesionales, instituciones y productores. La propuesta busca generar un espacio de acompañamiento técnico y cooperación en las comunidades rurales de los departamentos Choya y Guasayán, en Santiago del Estero.
¿Qué se hace durante las jornadas?
Las actividades se extienden a lo largo del fin de semana e incluyen visitas a pequeños establecimientos productivos. Allí, los participantes colaboran en tareas vinculadas con la sanidad animal, el manejo productivo y el fortalecimiento de huertas familiares y comunitarias.
La apertura contó con la presencia del ministro de Producción, Recursos Naturales, Forestación y Tierras de Santiago del Estero, ingeniero magíster Néstor Machado; el director general de Agricultura y Ganadería, ingeniero Javier Togo; y el coordinador Marcelo Banegas.
Las autoridades provinciales fueron recibidas por el comisionado municipal de Villa La Punta, José Gómez, en la Comisión Municipal. Desde allí acompañaron el inicio de esta nueva edición, que se consolida como un espacio de encuentro, formación e intercambio de experiencias en el ámbito rural.
¿Quiénes organizan?
La actividad es organizada por el Centro de Estudios Agrarios (CEA), el Centro de Estudiantes de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias (CEFAyA), el Movimiento de Participación Estudiantil (MPE) y la Mesa Regional de Tierras Choya-Guasayán. También participan las agencias de Desarrollo Territorial de Frías y Guasayán.
Uno de los ejes centrales de estas jornadas es el contacto directo de los estudiantes y profesionales con la realidad cotidiana de las familias productoras. La experiencia permite trasladar los conocimientos académicos al territorio y recuperar los saberes construidos durante generaciones por quienes viven y trabajan en el ámbito rural.
No se trata solamente de una práctica formativa. Estas visitas posibilitan identificar necesidades, brindar recomendaciones y acompañar procesos productivos que muchas veces se desarrollan lejos de los principales centros urbanos y con dificultades para acceder de manera permanente a la asistencia técnica.
Para los alumnos de Agronomía, el encuentro representa una oportunidad de formación integral, porque les permite conocer las condiciones ambientales, económicas y sociales en las que se desenvuelven los pequeños productores del interior. Para las comunidades, significa contar con acompañamiento profesional y establecer vínculos con instituciones capaces de sostener futuras acciones.
¿Por qué son clave las economías regionales?
Las Jornadas Rurales también ponen nuevamente en discusión la necesidad de otorgar mayor protagonismo a la producción regional. En zonas como Choya y Guasayán, las actividades agrícolas, ganaderas y familiares son una fuente esencial de alimentos, empleo e ingresos.
Cada pequeño productor que logra mejorar la sanidad de sus animales, ampliar una huerta o incorporar conocimientos técnicos fortalece no solamente su economía familiar, sino también el entramado productivo de toda la región.
Las economías regionales cumplen una función estratégica porque generan trabajo en el lugar de origen, contribuyen al arraigo rural y ayudan a evitar que las familias deban abandonar sus comunidades por falta de oportunidades. Además, dinamizan el comercio, el transporte, los servicios y otras actividades vinculadas con la vida económica de los pueblos.
Por esa razón, acompañar a los pequeños productores debe formar parte de una política sostenida, con asistencia técnica, infraestructura, financiamiento, acceso al agua, conectividad, caminos en condiciones y canales adecuados de comercialización.
Dar protagonismo a la producción del interior significa reconocer que el desarrollo provincial no puede concentrarse únicamente en los grandes centros urbanos. También se construye desde las huertas familiares, los corrales, los campos comunitarios y cada emprendimiento que agrega valor a los recursos propios del territorio.
Un documental que muestra la vida rural
En el marco de la apertura se presentó además el documental “Trashumancia, huella de lo común”, una producción que refleja las experiencias de ganaderos de la cordillera argentina y el acompañamiento técnico realizado por el Centro de Estudios Agrarios.
La proyección permitió conocer una forma de producción profundamente ligada al territorio, la identidad y el trabajo comunitario. La trashumancia representa no solo una práctica ganadera, sino también un patrimonio cultural y productivo transmitido entre generaciones.
Este contenido aportó una mirada más amplia sobre los desafíos que afrontan las comunidades rurales argentinas y la importancia de preservar sus conocimientos, costumbres y formas de organización.
Articulación para impulsar el desarrollo rural
Desde el Ministerio de Producción destacaron la continuidad del trabajo territorial y la articulación con instituciones educativas, organizaciones, estudiantes, productores y comunidades rurales de Santiago del Estero.
Las Jornadas Rurales Vivenciales y Solidarias demuestran que la cooperación entre el Estado, la universidad y las organizaciones del territorio puede producir resultados concretos. La presencia institucional permite acercar herramientas, mientras que el compromiso de estudiantes y profesionales contribuye a generar una formación vinculada con las verdaderas necesidades del interior.
Villa La Punta se convirtió así en el punto de partida de un encuentro que reivindica la producción, la solidaridad y el conocimiento compartido. Fortalecer estas experiencias significa apostar por una economía regional con identidad propia, capaz de generar oportunidades, defender el arraigo y reconocer el esfuerzo silencioso de quienes producen todos los días en el interior santiagueño.