El interrogatorio de Uber a una víctima: '¿Llevaba tacones, botas o zapatos bajos?'
Una víctima de violación por un conductor de Uber tuvo que responder si llevaba tacones o botas. La estrategia de la empresa para desacreditar a las denunciantes quedó al descubierto.
Una mujer violada por un conductor de Uber en Tampa enfrentó un nuevo calvario: en la declaración judicial, la abogada de la empresa le preguntó qué vestido llevaba, cuánto había bebido y hasta por su pasado sexual. El caso destapó la estrategia de la compañía frente a más de 4.000 demandas por agresión sexual.
Jane Doe, como figura en los documentos, fue atacada en 2021 mientras estaba inconsciente. Su conductor ya fue condenado a 10 años de prisión. Pero Uber, en la causa civil, argumentó que ella fue "negligente" y que sus daños no estaban "relacionados con el accidente".
Preguntas que incomodan
La abogada Taylor Silverberg interrogó a Doe sobre la cantidad exacta de vodka Tito's que bebió, los miligramos de Adderall que tomó y si se arrepentía de mezclarlos. También indagó en su infancia, sus relaciones sexuales consentidas y si alguna vez tuvo sexo a cambio de dinero.
"¿Puede describir el vestido? ¿Llevaba tacones, botas o zapatos bajos?", preguntó Silverberg. La declaración terminó cuando el abogado de Doe la interrumpió. "No estoy ni cerca de terminar", protestó la defensora de Uber.
Una estrategia que contradice su discurso
En público, Uber se presenta como una empresa "enfocada en las sobrevivientes" y hasta capacita a sus agentes para no culpar a las víctimas. Sin embargo, los registros judiciales revelan que sus abogados revisan historiales médicos, notas de terapia y redes sociales de las denunciantes en busca de detalles íntimos.
En un caso, pidieron a una mujer que revelara abusos sexuales que sufrió de niña. En otro, la obligaron a un examen psiquiátrico. Y en un tercero, le preguntaron si llevaba ropa interior la noche del ataque.
Juicios que exponen el método
De los tres casos que llegaron a juicio, Uber ganó uno y perdió dos. En Arizona, Jaylynn Dean obtuvo 8,5 millones de dólares tras ser violada por un conductor. La empresa había solicitado que el jurado considerara su historial de trauma y consumo de alcohol.
"El enfoque se desvió de la agresión real hacia mis decisiones", dijo Dean. "Me hizo sentir que denunciar fue un error".
Los abogados de Uber defienden su derecho a interrogar: "Tenemos la obligación de defender a nuestro cliente lo mejor que podamos", sostienen. Pero expertos como Nora Freeman Engstrom, de Stanford, ven una "profunda ironía": "Uber recicla un guion viejo: si ella bebió, si viajó sola, entonces tal vez tiene la culpa".
La empresa, valuada en 145.000 millones de dólares, acordó resolver cientos de demandas, pero sigue litigando otras. Incluso en casos donde los conductores ya fueron condenados en sede penal.