El invento de un estudiante de la UNCo que pesa 65% menos y puede llevar nanosatélites al espacio

Un estudiante de Ingeniería de la UNCo diseñó un dispensador de nanosatélites con impresión 3D que pesa 65% menos que los tradicionales. Ya lo presentó en Sídney y ahora busca dar el salto que nadie esperaba.

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El invento de un estudiante de la UNCo que pesa 65% menos y puede llevar nanosatélites al espacio
El invento de un estudiante de la UNCo que pesa 65% menos y puede llevar nanosatélites al espacio

Lucas Mitidieri, estudiante de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue, diseñó ADDIPOD, un dispensador de CubeSats fabricado con impresión 3D de polímeros reforzados con fibra de carbono. El prototipo a escala 1:2 logró reducir cerca del 65% del peso respecto de los sistemas tradicionales, un dato clave en una industria donde cada kilogramo encarece el lanzamiento.

Poner un nanosatélite en órbita no se resuelve solo con la tecnología que viaja a bordo. También hay que definir cómo llegará hasta allí y de qué manera será liberado una vez alcanzada la órbita. Ese es el problema que aborda ADDIPOD.

El proyecto nació de una dificultad concreta: los dispensadores comerciales tienen un costo elevado para universidades, startups e instituciones que buscan poner un nanosatélite en órbita. A eso se suma la complejidad de fabricar uno propio por métodos convencionales. Los sistemas tradicionales suelen usar aluminio 6061 y exigen mecanizado de alta precisión, con equipamiento costoso y procesos exigentes.

Mitidieri optó por otro camino. En lugar de reproducir esas arquitecturas con otros medios, diseñó un dispositivo pensado desde el inicio para la manufactura aditiva, con impresión 3D de polímeros reforzados con fibra de carbono.

“Esta tecnología me permitió diseñar una arquitectura nueva, con geometrías que serían difíciles o costosas de fabricar mediante métodos tradicionales, optimizando la distribución del material, reduciendo el peso y simplificando la estructura”, explica.

Una impresora 3D hecha a medida

La innovación no quedó solo en el diseño. Para fabricar las piezas, Lucas tuvo que construir y adaptar su propia impresora 3D, capaz de procesar materiales compuestos de características específicas. El desafío era doble: encontrar polímeros que resistieran las exigencias de una aplicación espacial y desarrollar una tecnología de fabricación adecuada.

El resultado fue un prototipo funcional de ADDIPOD a escala 1:2, con sus componentes y mecanismos, que permitió realizar distintos ensayos experimentales. Uno de los principales logros fue la reducción de aproximadamente 65% del peso frente a los dispensadores tradicionales.

“Creo que el ahorro más importante está en la reducción de peso”, señala Mitidieri. Según explica, el objetivo no es solo abaratar la fabricación del dispositivo, sino también reducir parte de los costos asociados al lanzamiento y simplificar su funcionamiento.

Esa búsqueda llevó además al desarrollo de un nuevo mecanismo de apertura y eyección, que reduce la cantidad de componentes internos y simplifica la electrónica necesaria. Para validarlo, Lucas realizó ensayos destinados a medir la velocidad con la que el nanosatélite abandona el dispensador.

El trabajo incluyó el análisis de pérdidas de energía, fricción y comportamiento de los resortes. Con esos datos pudo determinar cuánta energía necesita el mecanismo para alcanzar la velocidad de eyección requerida y usar los resultados como base para diseñar una futura versión a escala real.

De Sídney a Turquía

El desarrollo tiene como antecedente la participación de Mitidieri en el equipo Pehuensat de la UNCo, dedicado a la fabricación de CubeSats. Allí observó las dificultades de la fabricación convencional y empezó a explorar alternativas basadas en nuevos materiales y procesos.

La primera presentación internacional de ADDIPOD fue en el Congreso Internacional de Astronáutica de Sídney, en 2025. El proyecto quedó seleccionado entre los 15 mejores trabajos del año a nivel mundial. En esa instancia, la investigación se concentró en el diseño, los materiales y el comportamiento estructural y térmico del dispensador.

Uno de los problemas analizados fue la diferencia entre la expansión térmica del dispensador compuesto y la del CubeSat de aluminio alojado en su interior. Una variación mal controlada podía hacer que el satélite quedara trabado e impidiera su liberación.

Ahora el proyecto tendrá una nueva escala internacional. Mitidieri fue seleccionado entre 250 jóvenes para participar del Space Generation Congress 2026, en Antalya, Turquía, y ADDIPOD fue elegido para ser presentado en el Congreso Internacional de Astronáutica (IAC 2026).

El próximo desafío es llevar el prototipo a escala real y completar los ensayos, especialmente las pruebas de vibración. Para eso, el estudiante busca generar contactos y conseguir los recursos necesarios durante su participación en Turquía.

El objetivo final es todavía más ambicioso: que ADDIPOD deje de ser un prototipo y llegue al espacio. “Sé que es un objetivo muy ambicioso, pero no lo descarto”, resume Mitidieri.

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