El invierno que cambió el mapa hídrico de San Juan: ¿estamos listos para el deshielo?
Las nevadas récord en la Cordillera anticipan un deshielo histórico. ¿Qué riesgos enfrenta Calingasta y por qué las obras de defensa son clave?
Las intensas nevadas en la Cordillera de San Juan cambiaron el panorama: después de años de sequía y caudales escasos, el agua podría sobrar. Pero este giro también enciende alarmas por posibles crecidas, y hay obras que todavía faltan.
Durante años, la preocupación hídrica de San Juan estuvo asociada casi exclusivamente a la escasez. La sequía prolongada obligó a administrar cada metro cúbico, mirar con inquietud las reservas cordilleranas y acostumbrarse a pronósticos que anunciaban caudales insuficientes. Pero este invierno modificó el escenario.
Las acumulaciones de nieve fueron calificadas como extraordinarias en distintos sectores cordilleranos. Algunas estaciones llegaron a registrar espesores cercanos a los dos metros. Aunque todavía falta conocer qué proporción de esa nieve se transformará efectivamente en escurrimiento, los primeros registros permiten advertir que el próximo deshielo podría ser considerablemente superior al de los últimos años.
¿Qué está pasando en Calingasta?
La señal más concreta apareció en Calingasta. A comienzos de agosto, los ríos Los Patos y Castaño aportaban entre 35 y 36 metros cúbicos por segundo, un volumen excepcional para esta época del año y superior al máximo registrado durante enero pasado, en el que el máximo registrado alcanzó los 26 m3/s. Es una señal que merece atención, aunque todavía no permita anticipar cómo será todo el ciclo hídrico 2026-2027.
La cuestión central no es solamente cuánta agua llegará, sino con qué velocidad. Un deshielo acelerado, combinado con lluvias intensas en la Cordillera, la precordillera y los valles del oeste, podría generar crecidas importantes. Y allí aparece la vulnerabilidad de Calingasta, donde permanecen pendientes obras para proteger márgenes, tomas, canales, puentes, caminos y sectores poblados.
Obras que no pueden esperar
Los regantes han reclamado acelerar trabajos que incluyen siete espigones y unos 750 metros de defensas sobre la ribera norte del río Melado. La advertencia resulta razonable: diciembre puede ser demasiado tarde si las temperaturas elevadas aceleran el deshielo.
La provincia anunció un paquete de doce obras estratégicas para Calingasta, algunas con participación de empresas mineras. Sin embargo, mientras las soluciones definitivas avanzan, será indispensable reforzar el monitoreo, disponer de maquinaria y equipos de emergencia y mantener una vigilancia permanente sobre los ríos de montaña.
San Juan cuenta, a diferencia de otras épocas, con una ventaja decisiva: los diques Los Caracoles, Punta Negra y Ullum permiten regular buena parte de los caudales del río San Juan antes de su llegada al Valle de Tulum. Pero esa capacidad no debe generar una falsa sensación de seguridad.
El agua que durante años fue una amenaza por su ausencia puede convertirse ahora en un desafío por su abundancia. La naturaleza está ofreciendo una oportunidad para recuperar reservas, embalses, acuíferos y vegas. Aprovecharla exige previsión. Y frente al agua, prevenir siempre será mucho más barato que reparar.