El IPAV celebró sus 49 años con un debate clave: ¿qué construye realmente una vivienda social?
¿Qué se esconde detrás de una vivienda social? El IPAV reunió a expertos y adjudicatarios en un debate que revela las claves del futuro habitacional en La Pampa.
El Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV) conmemoró su 49° aniversario con un conversatorio que reunió a especialistas, funcionarios y adjudicatarios para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de la política habitacional en La Pampa. El encuentro dejó en claro que la vivienda social trasciende la mera construcción de casas.
La actividad, titulada “¿Qué construye una vivienda social?”, se desarrolló en el Salón Azul de la UNLPam y contó con la presencia de la presidenta del organismo, Erica Riboyra, quien encabezó la jornada. También participaron el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alfredo Intronati, decanos de distintas facultades, intendentes, investigadores del CONICET, exfuncionarios, representantes del sector de la construcción y adjudicatarios.
Una mirada integral y federal
Riboyra explicó que esta jornada es la primera de una serie de iniciativas destinadas a debatir la vivienda desde múltiples perspectivas. “Lo que buscamos es tener una mirada integral, con diferentes actores de la sociedad que nos permitan proyectarnos y hablar de futuro”, señaló. Además, adelantó la intención de replicar estos encuentros en distintas localidades para “evaluar el camino recorrido en materia de política habitacional en La Pampa; analizar, proponer e intentar corregir aquellos errores que se puedan haber cometido”.
La investigadora del CONICET, María Eugenia Comerci, realizó un recorrido histórico por la política habitacional provincial y destacó los múltiples significados que tiene una casa. “Pensado desde un lugar del sentido común: casa propia, refugio, identidad, derechos, pertenencia, Estado, hacer política”, enumeró. En ese sentido, sostuvo que la vivienda estatal debe entenderse como una política pública que busca “transformar realidades más allá del hecho de generar un espacio para poder vivir”.
Vivienda, entorno y comunidad
La arquitecta Antonella Lucía Mostacero, becaria del CONICET, puso el foco en la relación entre la vivienda, el entorno y la comunidad. Resaltó la evolución del IPAV, cuyas incumbencias “ya no son solo la construcción de viviendas, sino también otras infraestructuras”. Asimismo, enfatizó la necesidad de una planificación integral de los barrios que contemple el acceso a escuelas, centros de salud y espacios de esparcimiento para “realmente mejorar la calidad de vida de esas personas”.
El exministro de Obras y Servicios Públicos, Julio Rojo, aportó su experiencia y calificó a La Pampa como “un ejemplo” en la materia. “En La Pampa no hay localidades chicas o grandes: el Gobierno provincial tiene la decisión de construir en todas las localidades, porque todos los pampeanos son igual de importantes”, afirmó. También subrayó el impacto económico de la inversión pública en la contratación de empresas y la generación de empleo local.
La mirada municipal y el rol de la comunidad
Desde la gestión municipal, la intendenta de Anguil, Daniela Fernández, puso el acento en la dimensión comunitaria. “Las viviendas sociales se piensan en comunidad. Vos llegás a tu casa, pero además llegás a un barrio”, expresó. Para Fernández, en un contexto que promueve el individualismo, “la vivienda es la máxima expresión de resistencia”, y agregó que “nadie se va a salvar solo”.
Adrián Pérez Habiaga, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), consideró fundamental atender las necesidades específicas de cada lugar y fortalecer el diálogo entre el Gobierno y las empresas. “Lo más adecuado para brindar soluciones y poder construir más viviendas a un mismo costo en toda la Provincia es seguir fortaleciendo los canales de diálogo”, manifestó, proponiendo la creación de mesas de trabajo conjuntas.
El testimonio que emocionó
El cierre estuvo a cargo de Stella Maris Leduc, geógrafa y adjudicataria de una vivienda del Plan 5.000, quien compartió su experiencia personal. Relató que el acceso a su casa “significó mucho más que una casa: fue un punto de partida para nuestros sueños y proyectos como familia”. Al describir la transformación y el crecimiento de su barrio a lo largo de los años, concluyó que ese proceso refleja el sentido de pertenencia y el compromiso comunitario: “Eso nos refleja cómo la vida en comunidad nos impulsa a pensar en nosotros, pero también en el otro”.