El IProSS en la mira: el mecanismo oficial que podría vaciar la obra social rionegrina

El debate por la libertad de elección de obra social volvió al centro de la escena en Río Negro. Mientras el oficialismo impulsa mecanismos que podrían facilitar la salida de los que más aportan, un ex dirigente gremial advierte que ese camino no mejora nada: lo debilita. ¿Qué pasaría con los que menos ganan?

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El IProSS en la mira: el mecanismo oficial que podría vaciar la obra social rionegrina
El IProSS en la mira: el mecanismo oficial que podría vaciar la obra social rionegrina

El ex dirigente de UnTER y referente del Frente Renovador Viedma, Marcelo Nervi, advirtió que el Poder Ejecutivo provincial impulsa mecanismos que podrían favorecer la migración de trabajadores estatales hacia otras coberturas de salud, una medida que, según sostuvo, debilitaría el sistema solidario de la obra social.

En una columna publicada en ADN Río Negro, Nervi recordó que la Ley 2753, sancionada en 1993, establece en su artículo primero que el IProSS tiene como finalidad brindar cobertura integral de salud a los agentes estatales de la provincia.

El eje del planteo es la libertad de elección de los trabajadores públicos respecto de su cobertura de salud, un debate que, según el autor, se repite desde hace años.

Solidaridad vs. capacidad económica individual

Nervi explicó que el principio solidario de la obra social es lo que permite garantizar atención tanto al afiliado directo como a su grupo familiar. "El IProSS no debería brindar prestaciones de acuerdo con cuánto aporta cada trabajador", escribió, y agregó que quienes más aportan contribuyen a sostener un sistema que debe cubrir también a quienes tienen menores ingresos.

Para el dirigente, la calidad de la atención sanitaria no puede depender de la jerarquía del trabajador, del organismo en el que presta servicios ni de su capacidad económica individual. "Una obra social solidaria existe precisamente para distribuir recursos de manera equitativa y evitar que el acceso a la salud quede determinado por el bolsillo de cada persona", afirmó.

Nervi recordó su paso por la Junta de Administración del IProSS, donde, según relató, aparecían periódicamente sectores que planteaban liberar la elección de la obra social. Mencionó que expresiones como "no queremos ser más rehenes del IProSS" formaron parte de ese debate y siguen apareciendo hasta hoy.

El problema no es el sistema, sino la gestión

El autor sostuvo que su posición política siempre fue clara: el problema no está en el principio solidario que sostiene al IProSS, sino en cómo se administran sus recursos, cómo y quiénes establecen los acuerdos prestacionales y qué políticas se implementan para garantizar previsibilidad y calidad en la atención.

En ese sentido, señaló que durante años impulsaron propuestas no solo para resolver la atención cuando aparece una enfermedad, sino también para desarrollar políticas preventivas de salud.

"Confundir las deficiencias de gestión con el fracaso del sistema solidario puede llevarnos a una conclusión equivocada", advirtió. Y planteó que si frente a los problemas del IProSS la respuesta es facilitar la salida de quienes más aportan, lo que puede producirse no es una mejora del sistema, sino su progresivo debilitamiento.

Las preguntas que deja el debate

Nervi expresó su preocupación porque desde el propio Poder Ejecutivo provincial se impulsen mecanismos que pueden favorecer la migración hacia otras coberturas. Reconoció que seguramente habrá trabajadores que, con el dinero que actualmente aportan al IProSS, puedan contratar una prepaga o algún sistema alternativo de salud, pero subrayó que la discusión no puede terminar ahí.

"¿Qué ocurre con quienes aportan menos? ¿Qué sucede cuando quienes tienen mayores ingresos abandonan el sistema?", se preguntó. La respuesta, según su análisis, es sencilla: disminuye la capacidad redistributiva de una obra social que se sostiene precisamente porque los mayores aportes contribuyen a garantizar la atención del conjunto.

Si ese equilibrio se rompe, alertó, se corre el riesgo de avanzar hacia un modelo en el que cada persona reciba una cobertura proporcional a su capacidad económica, lo que significaría abandonar uno de los principios fundamentales sobre los que se construyó la obra social: la solidaridad.

Para el dirigente, la discusión sobre el futuro del IProSS no debería limitarse a la libertad individual de elegir una cobertura. También, dijo, hay que preguntarse cuáles son las consecuencias colectivas de esa decisión y qué sistema de salud se quiere construir para los trabajadores estatales de Río Negro.

"Defender el IProSS no significa negar sus problemas. Significa exigir una administración eficiente, acuerdos prestacionales transparentes, previsibilidad en la atención y políticas de salud que estén a la altura de las necesidades de sus afiliados", concluyó Nervi, docente y ex dirigente de UnTER.

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