El jabón que hacen con aceite usado y que ya lavó la ropa de una cooperativa de Rosario

Con aceite de cocina usado elaboran jabones y detergentes biodegradables en un barrio de Rosario. La fábrica-escuela ya becó a 120 personas y hasta produjo 4 mil unidades para los Juegos Suramericanos. ¿Quiénes están detrás?

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El jabón que hacen con aceite usado y que ya lavó la ropa de una cooperativa de Rosario
El jabón que hacen con aceite usado y que ya lavó la ropa de una cooperativa de Rosario

En Rosario hay 702 cooperativas y 229 mutuales registradas, y algunas transforman aceite de cocina usado en productos de limpieza biodegradables. Detrás de cada emprendimiento hay historias de personas que atravesaron el encierro o padecimientos subjetivos y encontraron en el trabajo asociativo una salida concreta.

El cooperativismo asociado a la inclusión no es "pura espuma". Según el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), en el departamento Rosario funcionan 702 cooperativas y 229 mutuales. A nivel país, el sector representa el 15% del PBI y genera más de 400 mil puestos de trabajo, de acuerdo con Manuel Leiva, presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento (Facttic).

Una fábrica-escuela que convierte aceite en jabón

"Proyecto Espuma" es una cooperativa socioambiental, educativa y productiva constituida en 2023 por Nicolás Biolatto. Su actividad principal consiste en recuperar aceite de cocina usado (ACU) y transformarlo en jabones y productos de limpieza biodegradables.

Biolatto comenzó a investigar los compuestos durante la pandemia con una pregunta más amplia: cómo volver a los territorios para construir herramientas de trabajo en comunidades atravesadas por situaciones de vulnerabilidad.

"La fábrica-escuela de la cooperativa, ubicada en barrio Triángulo, funciona como espacio de formación y producción. Allí elaboramos detergentes sólidos y líquidos, jabón para manos, en polvo y diferentes productos especiales. A su vez, también estamos trabajando para que Coopelav pueda utilizar su propio jabón para lavar la ropa de sus clientes", destaca Biolatto en declaraciones a La Capital.

Durante este año se becaron 120 personas en la articulación entre Espuma y los programas Nueva Oportunidad y Germinando, además del plan "Reintegrarse" dentro de las unidades penitenciarias Nº3 y Nº6 y la Subunidad Nº3. De allí también surgió la alianza con la cooperativa Ziza Textil.

"Una persona puede ingresar desde una organización de su barrio o durante el cumplimiento de una pena privativa de la libertad y continuar su formación, integrarse a la fábrica-escuela, participar en acciones de promoción ambiental y, en determinados casos, acceder a tareas remuneradas, prestaciones de servicios, funciones educativas o trabajo cooperativo", argumenta.

La creatividad llegó al punto de confeccionar bustos de Estanislao López, Manuel Belgrano y hasta jabón con forma de botellas de Coca Cola, en el marco de una producción de 4 mil unidades de jabón biodegradable que también se destinaron al Fan Fest de los Juegos Suramericanos.

Ziza, la primera cooperativa de la provincia formada en la cárcel

"Ziza significa tierra fértil en hebreo", explica Jesús Romano, miembro de la cooperativa textil Ziza. Eso fue lo que encontraron con la ayuda de La Bemba del Sur para comenzar a construir comunidad cuando cumplían condena en la Unidad Penal Nº6, un lugar donde, asegura, "era un terreno donde no crecía nada".

"Fue una decisión en conjunto entre todos los compañeros. En la cárcel era una tierra donde no crecía nada. Gracias a Dios eso se rompió, seguimos vivos y rompiendo lógicas. Hay una mirada a crear cada vez más cárceles, pero hay una parte de la población que no quiere más ese universo, quiere darle batalla con trabajo", asegura.

En 2019 obtuvieron la matrícula, con domicilio fiscal en bulevar Seguí y Matienzo. "Son la primera cooperativa en la provincia constituida por personas que atravesaron una situación de encierro por conflictos con la ley. A medida que recuperamos la libertad seguimos afuera, y en el 2022 creamos cooperativa de reciclado, en Viedma y Lavalle, pensada para trabajar con pibes y pibas que trabajan en la calle. Actualmente somos alrededor de 17 personas, porque hay dos grupos divididos por sectores", explica.

La cooperativa abarca varios rubros: tienen un bar, una barbería y una panadería. "Ahí es donde entran en juego las cooperativas y organizaciones sociales", valora.

El Horno está para bollos: del neuropsiquiátrico a la cocina propia

En 2017, conseguir trabajo después de años de tratamiento en el Centro Regional de Salud Mental "Agudo Avila" era casi imposible. Solo contaban con dos viandas diarias como externados del neuropsiquiátrico y después había que sobrevivir como se pudiera.

Con el acompañamiento de un equipo interdisciplinario y la articulación de la ley de salud mental, en 2021 formaron la cooperativa "El Horno está para bollos", un proyecto gastronómico integrado por 13 personas.

"En principio la idea era armarlo en uno de los pabellones del Agudo Avila con la premisa de desmanicomializar, pero finalmente fue en La Toma. La verdad es que muchos años después, al mirar en retrospectiva, muchas de las cosas que logramos fue porque estamos en este lugar", indica la psicóloga Valeria Gioffredo.

Sofía Bueno, trabajadora social del proyecto, asegura: "Lo que tiene nuestro producto es que tiene muy buena calidad y está estandarizado, pero nos falta encontrarle la vuelta para comercializarlo en la calle, más allá de la producción a gran escala que solemos hacer para caterings, ministerios o reuniones empresariales".

Gioffredo destaca el lazo que se armó entre ellos a lo largo de nueve años. "Esos lazos que se van armando tienen un efecto subjetivo muy importante. Habitar la Facultad de Psicología cada 15 días o la Casa del Tango, donde van a ofrecer sus productos. La importancia de que haya otros y ese impacto que tiene en la subjetividad por el simple hecho de desayunar y almorzar todos juntos. Hay un día de la semana que todos coinciden porque a la salida de acá se van a tomar una gaseosa entre todos", valora.

Un actor estratégico para la economía

Leiva remarca que las cooperativas y mutuales resuelven todo tipo de problemas poniendo en el centro a las personas. "Muchas personas aún no conocen la historia detrás de lo que consumen, la tecnología que usan, el videojuego que los divierte, la plataforma de música que tienen, la yerba o quien los asiste cuando tienen un problema. Detrás de cada una de estas situaciones, productos y servicios, hay una cooperativa o mutual. Más de 20 millones de personas en la Argentina están asociadas a alguna cooperativa y mutual. Quizás sea hora de que la política nos vea como un actor estratégico para el desarrollo económico y social de nuestras ciudades, regiones y país", resalta.

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