El jardín de Posadas que convirtió el streaming en un arma contra el "chupete" digital
¿Qué pasa cuando los chicos dejan de mirar la pantalla y se ponen delante de ella? En un jardín de Posadas, el streaming se convirtió en una herramienta para que los más pequeños vuelvan a hablar. La directora explica por qué el celular se volvió "el nuevo chupete" y cómo esta escuela estatal lucha contra eso.
En pleno microcentro de Posadas, un jardín de infantes estatal decidió dar pelea al uso temprano del celular con una herramienta inesperada: el streaming. Los chicos del Neni 2001 ya no solo miran pantallas: ahora se ponen delante de ellas para hablar.
La directora del establecimiento, Nancy Jara, explicó que la iniciativa busca transformar el consumo pasivo de dispositivos en un espacio de estimulación oral, con el objetivo de allanar el camino hacia la lectura y la escritura.
El diagnóstico que encendió las alarmas
Jara fue contundente al describir la realidad que observa a diario en las salas de tres, cuatro y cinco años: "Hay una problemática con el uso de, sobre todo, el celular en los niños pequeños. Estamos muy acostumbrados, es el nuevo chupete, digamos. Lo veo así".
Esa exposición temprana a las pantallas trae consecuencias concretas en el aula. Según la directora, los chicos llegan con mayores dificultades en la motricidad fina y, sobre todo, en el habla. "El desarrollo de la expresión oral se complejiza porque no hablan, ellos miran, observan, están con el teléfono mirando", detalló.
Frente a ese panorama, el equipo docente puso en marcha un proyecto que les devuelve la palabra a los más chicos. En el set de streaming escolar, los alumnos se encuentran con micrófonos y cámaras, y el aprendizaje se convierte en un juego de roles donde la oralidad es la gran protagonista.
La palabra como primer paso
La propuesta no es un simple juego. Jara remarcó su valor pedagógico: "El niño va a producir un contenido de expresión oral, vamos a ir desarrollando la oralidad. Ese es el objetivo. Y la oralidad es el primer paso, el inicio de la alfabetización".
La experiencia, además, trasciende las aulas del Neni 2001: se comparte con el primer grado de la escuela Fraternidad y con la escuela especial que funciona en la misma manzana.
La idea surgió de las propias maestras de sala de cinco, identificadas como la mae Olga y la mae Marianela, y rápidamente se convirtió en un proyecto institucional. Para ponerlo en marcha, el cuerpo docente recibió capacitación técnica y legal de especialistas del Instituto Tecnológico Provincial (Itec) 3, que asesoraron sobre el manejo de los equipos y el resguardo de la imagen de los menores.
Una estrategia para sostener la matrícula
El proyecto también responde a una necesidad concreta del jardín, que funciona en una zona con fuerte presencia de colegios privados. "Nosotros tuvimos una baja de matrícula muy importante. Nuestra escuela está en el centro de la ciudad y alrededor tenemos 15 escuelas de gestión privada", reconoció Jara.
La directora señaló que las familias de la zona suelen optar en primera instancia por la educación privada, aunque la crisis económica comenzó a revertir lentamente esa tendencia. "Se están acercando padres que no pueden pagar cuotas", afirmó.
En ese contexto, las nuevas propuestas pedagógicas se convirtieron en la principal carta de presentación del jardín estatal. "Al ofrecer estos otros espacios o una educación de vanguardia, creemos que vamos a poder ir o aumentando o sosteniendo" la matrícula, agregó.
El uso de registros audiovisuales requirió, además, un protocolo formal. Desde la inscripción, las familias firman un formulario específico —diseñado con asesoramiento legal— en el que consienten el uso pedagógico de la imagen y la voz de los alumnos. El contenido, de todos modos, se limita estrictamente al ámbito escolar, garantizando así la protección de los derechos de los niños.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024