El jefe de la Policía de Misiones reveló qué encontraron los drones junto al auto incinerado

Un jefe policial con más de 30 años de servicio llegó a Potrero Barrero y, al mirar dentro del auto calcinado, supo que estaba ante algo que casi nunca vio. Lo que ordenó esa misma tarde terminó con dos detenidos en pocas horas.

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El jefe de la Policía de Misiones reveló qué encontraron los drones junto al auto incinerado
El jefe de la Policía de Misiones reveló qué encontraron los drones junto al auto incinerado

El comisario general Sandro Martínez hizo un repaso minuto a minuto de la investigación por el crimen de Guido Rippel (20) y aseguró que, para la fuerza, el caso está esclarecido. Hay dos jóvenes detenidos y acusados por el hecho.

A casi tres semanas del hallazgo del cuerpo del joven en Posadas, el expediente que instruye el Juzgado de Instrucción Tres de la capital provincial, a cargo de Fernando Verón, sumó avances que la Policía de Misiones considera decisivos.

En diálogo con El Territorio, Martínez reconstruyó cómo se articuló el trabajo entre la fuerza provincial y la Justicia, una coordinación que derivó en la detención de Luciano R. (19), señalado como presunto autor de los disparos mortales, y de Damián C. (22), acusado de haber colaborado en el ocultamiento y descarte del cuerpo.

El llamado que abrió la causa

El jefe policial precisó que tomó conocimiento del hecho alrededor de las 16 de aquella tarde del 7 de octubre. Primero lo llamó el jefe de la Unidad para avisarle que habían encontrado un vehículo detrás del aeropuerto. Después recibió el alerta del Centro Integral 911, que había sido activado por un llamado.

Cuando llegó al lugar de Potrero Barrero, el juez de instrucción penal de turno ya estaba presente. El panorama, según describió, era difícil y complejo: lo que se veía dentro del vehículo podía ser restos humanos, aunque a simple vista resultaba muy difícil determinarlo.

“En mi carrera policial, que tengo más de 30 años de servicio, pocas veces se ve este tipo de situaciones”, admitió Martínez.

Frente a ese escenario, dispuso el despliegue de todos los equipos disponibles. Y destacó que esa decisión, sumada a la coordinación con la Justicia, permitió que en doce horas el hecho estuviera prácticamente esclarecido.

La temperatura, la clave que aportaron los drones

Con el Cuerpo Médico Forense ya trabajando en el lugar, los peritos comenzaron a recabar los primeros datos. No podían establecer con precisión a qué hora había ocurrido el hecho, porque la temperatura del lugar no coincidía con algo reciente.

Ahí entró en juego el equipamiento de la fuerza. Los drones sobrevolando la zona de Potrero Barrero permitieron comparar la temperatura del vehículo con la del suelo y trazar una línea de tiempo aproximada.

“Con el dron pudimos determinar, a raíz de la temperatura, porque tiene una forma de pericia de comparar la temperatura del vehículo con la del suelo y hacer una línea de tiempo y establecer, más o menos, una hora aproximada donde habría ocurrido esa situación”, explicó.

La denuncia por desaparición y la deuda

El paso siguiente fue la recolección de testimonios. En ese marco apareció el dato de una denuncia por desaparición radicada esa misma mañana por el padre de Rippel en sede policial.

“El panorama era muy complejo, teníamos muchos datos, pero empezamos a trabajar con la recolección de testimonios, teníamos una denuncia previa de una persona desaparecida que podría coincidir, pero tampoco teníamos certezas”, recordó el comisario.

Toda la Policía estaba abocada a la búsqueda del joven y la primera hipótesis apuntaba a que esos restos podían pertenecerle. Con esa línea de trabajo convocaron a Investigaciones Complejas y a Homicidios, y terminaron a la madrugada junto al juez, con allanamientos y distintas diligencias.

Fue en ese contexto donde surgió un dato que orientó la pesquisa: la posible relación de Rippel con una deuda con una persona determinada. Los registros de una cámara de seguridad terminaron de encaminar las pesquisas hasta el primero de los allanamientos, concretado en la vivienda del menor de los implicados. El sospechoso no estaba allí, pero los efectivos hallaron elementos de valor para la causa.

“Nosotros desde la institución policial creemos que estas dos personas tienen mucho que explicar, o tienen relación directa con el caso que se investiga”, sostuvo Martínez.

El jefe policial confirmó además que esta semana se estableció de manera oficial, mediante ADN, que los restos hallados dentro del vehículo pertenecían a Rippel.

Los anillos digitales y el aporte de los vecinos

Martínez puso el acento en el respaldo tecnológico con el que contó la investigación. La provincia cuenta con 5.000 cámaras y Posadas tiene anillos digitales que permiten establecer si un vehículo o una persona está relacionada con un delito, e incluso si se encuentra dentro o fuera de la ciudad.

“Las cámaras de 911 fueron cruciales para esto, la colaboración de la gente también, porque tuvimos aportes de la sociedad, testimonios que fueron incorporados al expediente, junto con las pericias científicas”, señaló.

Y agregó su mirada sobre el valor de la prueba: “Yo siempre digo que los indicios, o la evidencia que la Policía va recolectando en su investigación tienen que transformarse en una prueba y esa prueba tiene que tener la fuerza suficiente para poder vivir el tiempo que dure el proceso. Hasta que esa persona llegue a juicio”.

En esa línea, sostuvo que los elementos reunidos deben ser convincentes para que en algún momento se llegue a una condena ejemplar, con todo el peso de la ley.

Un auto derretido y la hipótesis del acelerante

Sobre las características del hallazgo, Martínez describió que el vehículo estaba totalmente incinerado y que el parabrisas llegó a derretirse por la temperatura. Para el jefe policial, si un vidrio preparado para resistir golpes y altas temperaturas se derritió, evidentemente hubo algún tipo de acelerante.

En ese momento prácticamente no sabían qué vehículo era ni qué había adentro, pero la primera hipótesis, que luego confirmó el ADN oficial, indicaba que el cuerpo podía ser el de Rippel. Los padres del joven ya estaban en el lugar.

“Yo hablé con ellos y ellos también necesitaban una respuesta, lo más urgente posible, y la sociedad sobre todo necesitaba una respuesta. Por eso reuní a todo el equipo en ese lugar, al jefe del comando, al jefe de unidades, a los jefes de las unidades especiales porque esto había que resolverlo de inmediato”, contó.

La presencia del juez y la entrega del sospechoso

Para Martínez, que el juez estuviera en el lugar fue determinante, porque ordenó las diligencias de manera expeditiva. Eso permitió que a las tres de la mañana ya hubiera una persona detenida, varios elementos vinculados al hecho y un sospechoso considerado prófugo, con todos los equipos de búsqueda activados.

“Para nosotros la única opción que él tenía era ponerse a disposición de la Justicia, no había otra forma, porque tarde o temprano lo íbamos a encontrar”, afirmó.

“Para nosotros, institucionalmente, el caso está esclarecido. Si bien el expediente sigue, la investigación también, porque hay elementos que todavía nos faltan incorporar. Pero creemos que hemos dado una respuesta a la familia”, cerró el jefe policial.

Qué se recolectó en las pericias y en los allanamientos

El comisario ponderó el nivel del grupo humano y del equipamiento de la Dirección Policía Científica, que actuó junto al Cuerpo Médico Forense. Se hizo levantamiento de ADN, pericias balísticas y participó personal de Bomberos, todo con presencia judicial.

“Levantamos elementos de interés para la causa que fueron incorporados al expediente y que yo por una cuestión de respeto al expediente no quiero dar detalles precisos para no entorpecer la investigación”, aclaró.

Esos elementos también aparecieron en las casas de los dos detenidos, imputados por el juez de instrucción, y fueron puestos a disposición de la Justicia.

Martínez destacó la formación de los efectivos de Policía Científica y de la Dirección Homicidios, capacitados a nivel interno, nacional e internacional para intervenir en este tipo de casos. “Cuando suceden, nosotros tenemos que estar a la altura de las circunstancias y rápidamente esclarecer las circunstancias del hecho”, sostuvo.

Los dos imputados y la versión que dio uno de ellos

Damián C. (22) y Luciano R. (19) están detenidos y acusados de asesinar a Rippel con cinco disparos y luego incinerar su cuerpo dentro de su propio vehículo en un predio de Potrero Barrero, en la zona de Itaembé Guazú.

Días después de sus arrestos fueron trasladados al Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, donde fueron indagados por el juez Verón y la fiscal Adriana Herbociani. Ambos quedaron imputados en distinto grado por el homicidio, con Luciano R. señalado como supuesto autor material.

Ante las autoridades tomaron caminos distintos: el menor de los implicados se abstuvo de declarar, mientras que Damián C. eligió hablar. Según su versión, Luciano R. lo llamó para pedirle ayuda para descartar el cuerpo, que para ese entonces ya estaba sin vida por las heridas de bala.

Los dos están acusados de homicidio agravado, figura que prevé prisión perpetua, mientras continúa el análisis de las pruebas halladas.

Cómo se descubrió el hecho

El episodio salió a la luz en la tarde del miércoles 7 de octubre, cuando el propietario de un predio en Potrero Barrero llamó a la Policía para denunciar que un automóvil se incendiaba en su terreno. Tras sofocar las llamas, los efectivos encontraron restos óseos totalmente calcinados dentro del baúl.

La investigación derivó en dos allanamientos. En una vivienda de la Chacra 111 de Posadas fue detenido Damián C. (22). En simultáneo se allanó un domicilio del barrio Santa Rita, donde reside Luciano R. (19), que ya se había dado a la fuga; allí se incautaron varios casquillos que habrían sido utilizados en el crimen, entre otros elementos. Se presume que en ese lugar ocurrieron los disparos que mataron al hijo de un comisario retirado de la fuerza provincial.

El joven de 19 años se entregó ese mismo viernes en la comisaría de Puerto Rico y luego fue trasladado a Posadas para quedar a disposición de la Justicia.

La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores es la de una deuda por propiedades que Luciano R., amigo de años de la víctima, mantenía y que Rippel debía cobrar. Lo reconstruido hasta ahora indica que la víctima fue citada por su amigo la noche del martes 6 de octubre para resolver esa deuda. Rippel dejó a su pareja en la casa y se habría dirigido a la vivienda del barrio Santa Rita. Fue lo último que se supo de él con vida.

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