El joven acusado de violar a tres universitarias: 24 identidades y una sentencia que lo salvó
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El joven acusado de violar a tres universitarias: 24 identidades y una sentencia que lo salvó

Lo acusaban de secuestrar y abusar de tres universitarias en Ohio y parecía un caso perdido para la defensa. Cuando los psiquiatras lo examinaron, se toparon con algo que nadie esperaba: 24 identidades conviviendo en un mismo cuerpo.

Un joven de 22 años quedó detenido el 27 de octubre de 1977 en Ohio, Estados Unidos. Lo acusaban de secuestrar, robar y abusar de tres estudiantes universitarias. Pero cuando los investigadores empezaron a armar el rompecabezas de los hechos, el sospechoso respondió algo que descolocó a todos: no recordaba nada de los ataques.

Al principio pensaron que William "Billy" Milligan estaba montando una estrategia para zafar de la cárcel. Los psiquiatras que lo examinaron, en cambio, concluyeron otra cosa: padecía un trastorno de identidad disociativo. Según sostuvieron, distintas identidades podían tomar el control de su cuerpo.

Con el correr de las evaluaciones, los especialistas describieron un cuadro con 24 identidades. Había hombres, mujeres y varios chicos. Cada una con características, recuerdos y formas de comportarse propias.

Los ataques que encendieron las alarmas

Los hechos que dispararon la investigación se registraron entre agosto y octubre de 1977, en los alrededores de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus. En ese lapso, varias estudiantes denunciaron agresiones con un patrón parecido: las abordaban, las obligaban a conseguir dinero y las trasladaban a otros lugares, donde las agredían sexualmente.

Las denuncias llevaron a la Policía a investigar una seguidilla de secuestros y robos que inquietó a los estudiantes. En el marco de la pesquisa, una de las víctimas reconoció a Milligan a partir de fotos policiales, y otras pruebas permitieron vincularlo con los hechos.

En octubre de ese año lo detuvieron y lo acusaron de secuestro, robo agravado y abuso sexual. La causa incluía tres víctimas y varios cargos por los ataques. Milligan tenía antecedentes penales, así que en un comienzo su caso no parecía tener nada de particular.

Sin embargo, en las primeras entrevistas y evaluaciones psicológicas su comportamiento llamó la atención de los especialistas. Milligan afirmaba que no se acordaba de los hechos y que no había sido él quien los cometió. Lejos de tomar esa falta de memoria como una táctica de defensa, la fiscalía empezó a investigar si existía un trastorno mental que explicara sus respuestas.

Quién era Billy Milligan

William Stanley Milligan había nacido el 14 de febrero de 1955 en el estado de Florida. Su infancia estuvo marcada por dificultades familiares y, según los relatos que después reconstruyeron su historia, por experiencias traumáticas.

Su padre se suicidó cuando él era muy chico. Después, su madre volvió a casarse y la familia se mudó a Ohio. Según el testimonio de Billy, su padrastro lo golpeó y abusó sexualmente de él durante la infancia. También habló de episodios de violencia y amenazas que, según su versión, lo habían llevado a ocultar lo que pasaba con su mamá. El padrastro negó las acusaciones de violación que se le atribuyeron.

Los especialistas que lo evaluaron consideraron que esas experiencias podían estar ligadas al desarrollo de su trastorno. Según la explicación que sostuvieron durante el proceso, Milligan habría desarrollado distintas identidades como una forma de afrontar situaciones traumáticas que no podía procesar.

Las 24 identidades que describieron los psiquiatras

Durante las evaluaciones, Milligan empezó a mostrar comportamientos que los profesionales interpretaron como cambios entre distintas identidades. En una de las primeras entrevistas, cuando una psicóloga se dirigió a él como Billy, respondió que Billy estaba dormido y que él era David. A partir de episodios así, los especialistas profundizaron sus estudios.

Entre los profesionales que participaron estaba la psiquiatra Cornelia Wilbur, conocida por su trabajo en otro caso de identidades múltiples que había alcanzado notoriedad pública. Junto con otros especialistas, examinó a Milligan e intentó determinar si sus cambios de comportamiento respondían a un trastorno genuino.

Las primeras evaluaciones identificaron menos identidades, pero con el tiempo los especialistas llegaron a describir 24. Según sus informes, no se diferenciaban solo por los nombres: también variaban la voz, los gestos, los conocimientos, las habilidades y las reacciones emocionales.

Entre ellas estaba Arthur, descrito como un hombre británico, racional y metódico, que habría asumido el control en situaciones que requerían planificación. Ragen, por su parte, era presentado como una identidad masculina de carácter agresivo, con acento eslavo, a la que se atribuían conductas violentas. También figuraba Adalana, una identidad femenina a la que la defensa vinculó con las agresiones sexuales investigadas.

El juicio que cambió el rumbo

El proceso judicial debía determinar si Milligan podía ser considerado penalmente responsable de los delitos que se le imputaban. La defensa se apoyó en los informes de los psiquiatras, que sostenían que padecía un trastorno mental que le impedía comprender o controlar sus acciones durante los ataques.

El caso generó una discusión excepcional para la época. Los abogados de Milligan argumentaron que no correspondía tratarlo como a un delincuente que había actuado conscientemente, mientras que la gravedad de las acusaciones alimentaba los reclamos para que recibiera una condena.

Pese a eso, el 4 de diciembre de 1978, el juez Jay C. Flowers resolvió declarar a Milligan no culpable por razones de enfermedad mental. La decisión se basó en las conclusiones psiquiátricas presentadas durante el proceso y convirtió el caso en un precedente ampliamente citado: Milligan fue reconocido como uno de los primeros acusados en Estados Unidos en conseguir ese resultado.

La resolución no significó que el tribunal hubiera determinado que los ataques no ocurrieron ni que las denuncias fueran falsas. Tampoco implicó que Milligan quedara en libertad de inmediato. La decisión estableció que no debía ser condenado penalmente, pero su situación quedó bajo control de las autoridades de salud mental.

Años de internación y el final

Milligan permaneció internado durante años. En 1988 fue liberado del hospital y pasó a recibir tratamiento ambulatorio. La liberación definitiva llegó en agosto de 1991, después de un proceso prolongado de tratamiento y evaluaciones.

En diciembre de 2014 murió a los 59 años en un hospital de Columbus, Ohio, a causa de un cáncer.

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