El joven argentino que rompe el silencio del campo y revela los números que nadie muestra
Un joven productor argentino rompe todos los esquemas en las redes. ¿Qué secretos económicos del agro está revelando que tanto productores como ciudadanos comunes necesitan conocer?
En un mundo donde las redes sociales suelen mostrar solo el paisaje bucólico del agro, un joven productor de Ameghino, Buenos Aires, decidió dar un paso al frente. Tomás Bonfiglio, de menos de 23 años, superó su vergüenza y ahora expone con crudeza y precisión la realidad económica detrás de la producción de leche y carne. Su contenido, que genera una comunidad en crecimiento, responde preguntas que muchos evitan: ¿cuál es el verdadero negocio del campo y cómo se toman las decisiones para ser rentables?
Con el impulso de su padre y el conocido agroinfluencer linqueño Fehiberr, Tomás encontró su voz. Su misión es clara: derribar el tabú de hablar de dinero en el sector agropecuario. “No es solo producir y pensar en cantidades de animales y toneladas de granos”, explicó a TN, sino que “hay que saber vender porque en una semana, si cambia el valor, podés tener una diferencia del 10%”.
La fórmula familiar: “Me organiza las tareas, yo le pongo el cuerpo”
La dinámica con su padre es fundamental para el éxito. Tomás describió una complementariedad perfecta: su progenitor le dijo que tenía “chispa y cabeza para vender” y se ocupa de organizar las tareas. “Yo voy y le pongo el cuerpo”, afirmó el joven, quien se hizo cargo de las hectáreas familiares.
Su rutina es exigente. Se levanta a las 6 de la mañana y muchas veces sigue trabajando hasta las 10 de la noche. Esta dedicación está marcada por la historia familiar. “Mi abuelo se fundió, mi papá sacó todo a flote y yo ahora sigo”, relató, revelando el peso de la responsabilidad que carga sobre sus hombros.
De la vergüenza a la normalización: un “loco de los números” frente a cámara
Bonfiglio admitió que al principio le daba vergüenza grabarse, pero ahora tiene el proceso “normalizado”. Las ideas de sus videos surgen de su experiencia directa. “Lo que comparto es mi día a día”, afirmó, convencido de que su contenido tiene un valor real. “Siento que el contenido aporta y que es útil para los usuarios, para que conozcan la economía y el negocio detrás del campo”.
Su formación en la escuela agraria de Realicó, con experiencia de internado, fue clave. “Te aviva, pude darle valor a lo que tenía mi familia”, analizó. Sobre la relación con su padre, Tomás reflexionó con un dicho contundente: “Para mi papá es ‘mejor frenar a un loco, que empujar a un tonto'”.
A pesar de reconocer que “es muy complicado aún proyectar inversiones en la Argentina”, Tomás no piensa callarse. “Voy a seguir hablando de plata en las redes”, aseguró. Su autodefinición lo explica todo: “Yo tengo una calculadora en la cabeza, soy un loco de los números”. Y aunque a veces no sea plenamente consciente del alcance de su mensaje, tiene una certeza: “Sé que hay potencial”.
Su trabajo no es solo una exposición de cifras, sino un llamado a entender la complejidad de un sector vital. Con constancia y fidelidad a su audiencia, este joven de Ameghino está decidido a mostrar la otra cara del campo, aquella que los números esconden y que muy pocos se atreven a revelar.