El juez acosador no pudo renunciar: ahora lo suspenden y le embargan el 40% del sueldo
El juez Ernesto García Maañón había renunciado para cerrar el escándalo por acoso sexual, pero el Jurado de Enjuiciamiento no se lo permitió: ahora quedó suspendido y con el 40% de su sueldo embargado. La denuncia que lo complica, episodio por episodio.
El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia de Buenos Aires declaró admisible la acusación contra el juez Ernesto García Maañón, denunciado por acoso sexual y laboral por una colaboradora de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro. La decisión deja al magistrado suspendido y con un embargo del 40% de su sueldo, según informaron fuentes oficiales a LA NACION.
El jurado consideró “la verosimilitud de los cargos imputados” y, en consecuencia, admitió la acusación. Además, el gobernador Axel Kicillof no podrá aceptar la renuncia que García Maañón había presentado meses atrás.
El expediente se inició tras la denuncia del procurador general bonaerense, Julio Conte-Grand, ante la Secretaría Permanente del Jurado de Enjuiciamiento. Ahora, las partes tienen diez días para ofrecer “las pruebas que pretendan utilizar en el debate [jury]”. Si se lo encuentra culpable en ese juicio político, el juez podría ser destituido.
Quiénes integran el jurado que lo suspendió
El cuerpo está presidido por Sergio Gabriel Torres, presidente de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Lo integran los conjueces abogados Jorge Ludovico, Iván Ponce Martínez, Lisandro Benito, Beatriz Domingorena y Marcela Wambold, y los conjueces legisladores Juan José Esper Zamar, Diego Garciarena, Gustavo Cuervo, Natalia Miriam Blanco y Florencia Arietto.
Para resolver, los jurados tomaron en cuenta testimonios como el de G. B. S., quien describió “episodios de acercamiento físico en el despacho, entre ellos uno en el que García Maañón se aproximó de manera intimidante y otro en el que la tomó de la cintura e intentó deslizar su mano hacia sus glúteos”.
Una denuncia que destapó una trama de hostigamiento
La denunciante es una secretaria letrada que se desempeñaba desde 2016 en la Secretaría de Presidencia de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro. Está representada por el abogado Juan Saucedo. La presentación la hizo ante la Subsecretaría de Control Disciplinario de la Suprema Corte bonaerense y el escándalo estalló a mediados de julio del año pasado.
Según su relato, los episodios comenzaron a fines de febrero de 2025, cuando García Maañón estaba por asumir la presidencia rotativa de la Cámara. El 20 de febrero fue convocada a su oficina “para ultimar detalles” de esa futura presidencia y, a partir de ahí, el vínculo laboral se fue distorsionando.
“Con el correr de los días comenzó a mencionar, mediante mensajes o en forma personal, que le parecía atractiva, que no me tire a menos, que así tenía que ir por la vida, señalando que era una ‘opinión masculina experta’”, dice la denuncia.
El 25 de febrero de 2025, por WhatsApp, el juez le escribió: “Cuidá tu cuerpo y salud, que te eleva la autoestima. Consejo, look para los juramentos (y para que me envidien): pelo suelto y el traje negro escotado con mini que llevaste el martes pasado”. La mujer nunca más se puso ese vestido.
Mensajes de madrugada y una invitación incómoda
El 30 de marzo, un mes después de que García Maañón asumiera la presidencia, la denunciante empezó a recibir mensajes en horas de la madrugada. “¿Despierta?”, le preguntó a la 1.12, y agregó: “La noche es como el vino, te desinhibe. La noche es deseo, la pasión, la aventura”.
También la invitó a un asado en su casa, donde iban a estar un comisario, uno de sus hijos y un custodio. La mujer pensó cómo negarse a esa “reunión de trabajo” de un sábado; finalmente se enfermó y no fue.
El 2 de abril, según su testimonio, el magistrado le dijo que era un “cazador” al que le gustaba la “presa difícil”, “el caballo que le costaba domarlo” y las “mujeres que no eran sumisas”. “Ni una sola vez le di a entender al doctor García Maañón que había posibilidad de un vínculo del tipo que intentaba”, sostuvo.
El sillón, la mano en la cintura y el arma
Uno de los pasajes más detallados es el de una situación a solas en el despacho. El juez le ordenó: “Sentate en ese lugar”, señalando un sillón de tres cuerpos. El almohadón se hundió y ella quedó “hundida, pequeñita”. Él se sentó a su lado y se inclinó sobre ella mientras ella intentaba leer unos papeles de trabajo. “Sentí como que respiraba casi sobre mi cara”, relató. Cuando le preguntó “¿Te incomoda?”, ella respondió que sí con firmeza. Él se levantó y dijo: “Tendré que cambiar ese almohadón”.
En otro encuentro, después de que ella le contara que había averiguado un lugar con menú celíaco, el juez la citó en su despacho. “Me tomó de la cintura e intentó bajar la mano hacia mi cola, me sorprendí y di un paso hacia atrás, le dije ‘¿Pasó algo?’ Me dijo ‘no, solo quería verte’”, declaró.
El último episodio que describió ocurrió el 19 de junio, casi un mes antes de la denuncia. García Maañón le había contado que era instructor de tiro. “Se levantó, sacó del cajón su arma, le puso el cargador, le sacó el seguro o se lo puso, dado que solo escuché el ruido, y en un movimiento rápido la pasó cerca de mi cara. Quedé como helada de haber visto el caño del arma pasar cerca de mi cara”, sostuvo. Después, él tomó un bolso y se retiró. Ella salió del despacho y se puso a llorar.
En la causa penal que instruye el fiscal José Amallo, la denunciante amplió su testimonio: “Con su mano y brazo me envolvió a la altura de la cintura y con fuerza llevó mi cuerpo muy cerca del suyo, quedando cara a cara, como con intenciones de darme un beso o de una situación muy íntima. Al bajar yo el rostro para evitar que me besara es cuando me desliza la palma completa de su mano derecha desde la cintura hacia mi cola, por el medio, tocándomela y haciendo un poco de presión”.
La renuncia que Kicillof no puede aceptar
A fines de julio del año pasado, García Maañón, de 78 años, presentó su renuncia en una carta al gobernador Kicillof. Allí argumentó que lo hacía para “preservar 38 años de ejercicio irreprochable de la magistratura”. Hasta ahora, el mandatario no había aceptado la dimisión y, con la suspensión dispuesta por el jurado, ya no podrá hacerlo.