El juez Frutos reveló cuántos chicos esperan una familia en Corrientes (y no son los que imaginás)
Hay casi 60 chicos esperando una familia en Corrientes y apenas 23 legajos activos para adoptar. El juez Frutos contó qué pasa con los que nadie elige y por qué las convocatorias públicas se volvieron la última chance.
El juez de Familia, Niñez y Adolescencia N° 5 de Corrientes, Edgardo Frutos, puso números a una realidad que suele quedar lejos de la mirada cotidiana: en la provincia hay casi 60 niños, niñas y adolescentes en situación de adopción, mientras que apenas 23 personas tienen legajos activos para adoptar.
La cuenta no cierra. Y no solo por la diferencia entre postulantes y chicos que esperan: cerca de 30 de esos niños y adolescentes están hoy en convocatorias públicas, es decir, en búsqueda de una familia porque no existe ningún legajo con disponibilidad adoptiva compatible con sus características.
Quiénes son los que quedan afuera de la fila
Entre los chicos que esperan hay grupos de hermanos, adolescentes y niños con discapacidad o condiciones específicas. Ese perfil es, justamente, el que menos disponibilidad genera entre las personas inscriptas.
«Las personas que están inscriptas en el país muchas veces no manifiestan disponibilidad para incorporar a niños con esas características», explicó el magistrado, y señaló que ahí las convocatorias públicas adquieren un peso decisivo.
Frutos aclaró que presentarse a una convocatoria no exige estar previamente anotado en el Registro de Adoptantes. Una persona o una pareja puede conocer la historia de un chico, conmoverse y decidir ampliar sus expectativas sobre la edad o las condiciones del niño que imaginaba adoptar.
La caída de inscriptos que enciende las alarmas
El juez repasó una tendencia que preocupa: en 2011 había en el país más de 5.000 personas inscriptas para adoptar. Hoy la cifra ronda las 1.700. En Corrientes, el último relevamiento nacional que mencionó registra entre 1.000 y 1.300 postulantes.
En diálogo con El Magazine de los Sábados, por LT7 Radio Corrientes, Frutos fue tajante con uno de los mitos más instalados. «La adopción no es un plan B», afirmó, y remarcó que debe ser una decisión consciente, vinculada a construir una familia, no a la frustración de no haber podido tener hijos biológicos.
También pidió no romantizar el proceso. Una vez otorgada la guarda con fines adoptivos hay seis meses para llegar a la sentencia de adopción, un período donde el vínculo se construye —y a veces se tensiona— de verdad. «Un niño no es un paquete», sintetizó.
Qué llega a los juzgados de Familia
Desde la modificación del Código Procesal de Familia, Niñez y Adolescencia en 2022, los antiguos juzgados de menores ampliaron su universo de trabajo. La Justicia de Familia concentra alrededor del 43 por ciento de la litigiosidad, y dentro de ese total la violencia familiar y de género representa casi el 30 por ciento, el primer lugar entre las causas.
Más atrás aparecen la niñez vulnerable, con un 20 por ciento, y las cuestiones alimentarias. En ese terreno, Frutos advirtió que más del 90 por ciento de las mujeres que inician procesos de alimentos deben afrontar solas el sostenimiento económico de sus hijos. A eso sumó el impacto del consumo problemático, que atraviesa a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Manu sigue esperando
La entrevista cerró con un nombre propio. Manu es uno de los chicos que espera ser adoptado: un nene alegre, fanático del básquet, el fútbol y la pesca, integrado a sus instituciones y con los mismos deseos que cualquier otro chico de su edad.
«Manu sigue esperando», dijo el juez. Una frase que resume, mejor que cualquier estadística, el sentido de las convocatorias públicas en Corrientes.