El juez que los encerró en su casa: la nueva medida contra Kueider y su pareja en Paraguay
¿Qué encontró el juez para encerrarlos en su casa? Los detalles de la imputación que revela pagos en efectivo y una red de empresas fantasma.
El exsenador entrerriano Edgardo Kueider y su pareja, Iara Guinsel Costa, deberán cumplir arresto domiciliario en Paraguay, acusados de lavado de dinero. La decisión la tomó el juez Humberto Otazú, quien consideró que, al ser extranjeros, no tienen arraigo en el país.
La medida se suma a la condena por tentativa de contrabando que ambos recibieron la semana pasada, por intentar ingresar dinero no declarado a territorio guaraní.
¿Por qué el juez rechazó la libertad?
En la audiencia, el abogado defensor Carlos Arévalos Giret pidió la libertad ambulatoria, pero el magistrado la denegó. Además de ordenar el arresto domiciliario, Otazú exigió una fianza y prohibió a Kueider y Guinsel salir del país sin autorización judicial.
El origen de la causa
Todo comenzó cuando la Argentina remitió antecedentes sobre Kueider, investigado por presuntos pagos indebidos entre 2017 y 2019 de exdirectivos de Securitas para mantener concesiones con la empresa ENERSA. Eso activó la pesquisa en Paraguay.
Una red de lavado con departamentos de lujo
Según la fiscalía, Kueider, Guinsel y dos paraguayos —Amado Andrés Torales Benegas y José Fernando Cousirat— formaron una asociación para blanquear fondos. Utilizaron la empresa fantasma “Golsur SA” para comprar seis departamentos y seis cocheras en el edificio Innova Las Mercedes de Asunción, por un total de US$ 460.380.
Los inmuebles están distribuidos en los pisos 7, 6, 2 y 1 del edificio, ubicado en avenida General Santos esquina Marco de Brix. El juzgado ya ordenó prohibir innovar y contratar sobre esas unidades para evitar la dispersión de los activos.
Pagos en efectivo y recibos sospechosos
La fiscalía detalló una cronología de pagos en efectivo realizados por Guinsel Costa entre abril y julio de 2024. En abril, entregó una seña de US$ 122.000; en junio firmó el contrato de compraventa. Luego vinieron desembolsos escalonados: US$ 5.000 el 19 de junio, US$ 250.000 el 20 de junio, US$ 40.000 el 2 de julio, US$ 60.000 el 4 de julio, US$ 30.000 el 9 de julio, US$ 55.380 el 16 de julio, y un saldo de 20.000 pesos el 17 de julio.
La firma Golsur SA, según la acusación, servía de fachada para ocultar a los verdaderos dueños del dinero y borrar su trazabilidad. Incluso, Guinsel figuraba como apoderada de esa sociedad.