El juicio por el crimen de Paulina Lebbos llega a su fin: lo que nadie esperaba en la audiencia final

¿Logrará la justicia cerrar el caso después de casi dos décadas? Los detalles del alegato final que nadie esperaba.

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El juicio por el crimen de Paulina Lebbos llega a su fin: lo que nadie esperaba en la audiencia final

El juicio por el crimen de Paulina Lebbos está a punto de cerrar un capítulo clave. El miércoles 6 de mayo se conocerá la sentencia para César Soto, quien enfrenta un pedido de prisión perpetua por homicidio agravado, mientras que Sergio Kaleñuk quedará libre tras el retiro de la acusación en su contra.

La última audiencia comenzará a las 8.30. En primer término, los dos imputados serán invitados a decir sus últimas palabras ante los jueces. Ambos podrán aceptar o rechazar esa posibilidad, sin que su decisión implique sospecha en su contra ni sea considerada como prueba.

Después de esa instancia, el tribunal pasará a deliberar. No se conoce cuánto tiempo demandará el debate interno, pero los magistrados no podrán abandonar la deliberación hasta arribar a un fallo.

Los alegatos que marcaron la recta final

Durante la jornada de este lunes, las partes expusieron sus alegatos en una audiencia marcada por momentos de tensión. El fiscal Carlos Sale reconoció que no logró reunir prueba suficiente contra Kaleñuk como presunto encubridor de Soto, por lo que desistió de la acusación en su contra.

En cambio, el representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que Soto fue quien mató a Paulina y que luego, con la ayuda de una persona no identificada, ocultó el cuerpo.

La hipótesis fiscal: una discusión que terminó en tragedia

Según la hipótesis fiscal, el 26 de febrero de 2006, después de las 6.30, Paulina Alejandra Lebbos ingresó al domicilio de Víctor César Soto, ubicado en calle Estados Unidos 1250. Allí, por motivos que no pudieron establecerse, se habría iniciado una discusión.

De acuerdo con el alegato, Soto la tomó del cuello con sus manos y, aprovechando su superioridad física, la ahorcó con la intención de quitarle la vida. La muerte, según esa reconstrucción, se produjo por asfixia.

Luego, siempre según la fiscalía, el acusado pidió ayuda a una persona que no fue identificada para deshacerse del cuerpo. Ambos habrían trasladado el cadáver hasta la zona de Tapia, a la altura del kilómetro 2,8 de la ruta 341, donde fue abandonado.

El cuerpo de Paulina permaneció en ese lugar hasta el 11 de marzo de 2006, cuando fue encontrado.

Un femicidio sin tipificación legal en su momento

Sale también sostuvo que el crimen debe ser analizado como un femicidio, aunque esa figura penal no estaba tipificada al momento del hecho. En ese sentido, planteó que se trató de un caso de violencia de género y que debe ser evaluado bajo los parámetros de la Ley 24.632, que aprobó la Convención de Belém do Pará para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, vigente y obligatoria antes de 2006.

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