El jujeño de 94 años que corre desde hace 70: "Voy a seguir corriendo"

Máximo Velázquez empezó a correr casi de casualidad, ya grande, y nunca paró. A los 94 años acumula tres récords argentinos vigentes y una historia familiar que lo sostiene en cada viaje. Hoy una dificultad lo obligó a cambiar de prueba, pero él ya avisó qué piensa hacer cuando se recupere.

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El jujeño de 94 años que corre desde hace 70: "Voy a seguir corriendo"
El jujeño de 94 años que corre desde hace 70: "Voy a seguir corriendo"

Máximo Velázquez tiene 94 años, tres récords argentinos vigentes y una carrera que arrancó casi por casualidad. Su historia mezcla deporte, familia y una decisión que tomó hace más de tres décadas y que todavía no piensa abandonar.

El atletismo no fue lo primero. Durante una entrevista con Arriba Jujuy, Máximo recordó que todo empezó mirando a conocidos que corrían largas distancias. "Dije: '¿por qué no correr?'. Vine a Jujuy, hicimos una carrera. Yo estaba bien, entonces dije: 'voy a seguir'", contó. Y siguió: 33 años dentro del atletismo máster, con competencias en varias provincias argentinas y también en Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay.

Tres récords que siguen vigentes

Según los registros aportados por su entorno, Máximo mantiene tres marcas nacionales en categorías diferentes:

Categoría 75 – Posta 4x100 metros: en el Gran Prix del Mercosur de Paraguay 2017 logró 1 minuto, 12 segundos y 96 centésimas.

Categoría 85 – 1.500 metros llanos: también en el Gran Prix del Mercosur de Paraguay 2017, registró 7 minutos, 14 segundos y 29 centésimas.

Categoría 90 – Lanzamiento de jabalina: en 2022, durante el Torneo CAVES en Salta, alcanzó 12,17 metros.

No se quedó atado a una sola prueba. Corrió velocidad y medio fondo, integró postas y con los años incorporó los lanzamientos. Cuando el cuerpo cambia, cambia la disciplina, pero no las ganas.

El presente: menos pista, más bici

Hoy Máximo atraviesa algunas dificultades con la vista y episodios de mareos, por lo que decidió alejarse momentáneamente de las carreras en pista. No dejó el atletismo: lo adaptó. Mantiene una rutina con bicicleta y ejercicios de fuerza, y su intención es recuperar de a poco un entrenamiento más regular para volver a competir cuando su estado físico se lo permita.

Ahí puede estar una de las claves de su longevidad deportiva: no intentar hacer a los 94 lo mismo que hacía décadas atrás, sino encontrar nuevas formas de mantenerse activo.

Medallas, viajes y abrazos

Las medallas ocupan un lugar importante en su casa. Hay recuerdos de Salta, La Rioja, Tucumán, Paraguay, Uruguay y distintos campeonatos máster. Pero cuando habla de sus viajes, Máximo suele terminar mencionando a las personas. Uno de los momentos que recuerda con más cariño fue en un Sudamericano en Santiago de Chile, donde atletas y dirigentes de Bolivia, Paraguay y otros países empezaron a alentarlo.

Su hija Norma recuerda que algunos gritaban "Máximo", otros "Maxi", otros "jujeño" o simplemente "argentino".

"De todos los lugares que voy conociendo me tienen un aprecio tremendo. Me encuentro feliz cuando estoy ahí porque todos me abrazan y me hablan con cariño. Eso reconforta a la persona", dice Máximo.

El título que más recuerda

Si tiene que elegir una competencia, vuelve a Chile. "El título más importante para mí fue el de Chile, el Sudamericano, donde tuve la oportunidad de ganarle al campeón de Colombia", contó. Después lo volvió a enfrentar en los 400 y 800 metros y se impuso otra vez. Pero al reconstruir esa experiencia, el relato vuelve rápido del resultado a los abrazos y amistades que encontró alrededor de la pista.

La familia, detrás de cada viaje

Cada competencia también significa un esfuerzo familiar. A los 94 años, trasladarse durante horas, atravesar jornadas completas y sostener rutinas de alimentación, descanso y entrenamiento requiere acompañamiento. Su hija Norma es una de las personas que está permanentemente a su lado.

"Sé que para ellos es una felicidad. Los ilusiona, les da ganas de seguir viviendo, de seguir soñando, de seguir participando", contó. Y agregó: "El compromiso es grande, pero sé que para ellos es mucha alegría, mucha felicidad. Lo disfrutan y lo comparten. Entonces no importa el precio".

En esa historia también ocupa un lugar central Dolores Alcira Salazar de Velázquez, su esposa. Tiene 92 años y llevan 72 años de casados. Dolores todavía cocina en casa y forma parte de la rutina que acompaña al atleta. La alimentación la controla otra de sus hijas, vinculada a la nutrición, pero sin convertir la mesa familiar en algo extraordinario: frutas, huevos, quesos, panes, comidas livianas y alguna que otra empanada.

La clave, según Norma, está más en cuánto que en qué. "Creo que el secreto está en comer medido", contó. Y después resumió algo que excede al atletismo: "Con buenos y malos momentos, como cualquier hogar, ellos superaron todo. Lo más importante para mí es que estamos juntos como familia".

Caerse y volver a levantarse

En 2022, durante un campeonato nacional en Concepción del Uruguay, Máximo sufrió una caída cuando faltaban pocos metros para terminar una prueba de 100 metros. Venían de los años de pandemia y para muchos atletas ese torneo significaba volver a competir después de una larga interrupción. Máximo cayó. Los jueces pidieron que nadie lo ayudara para que pudiera completar reglamentariamente la prueba. Y él se levantó.

"Reacciona muy bien, se para y termina la prueba", recordó Norma. Quizás esa escena sea tan representativa de su carrera como cualquiera de sus récords. Porque hubo un cronómetro, pero esa vez el dato más importante no estuvo en el tiempo: estuvo en terminar.

"Voy a seguir corriendo"

Máximo podría mirar hacia atrás y encontrar motivos suficientes para detenerse: más de 70 años de deporte, 33 temporadas en atletismo máster, tres récords argentinos vigentes, competencias nacionales e internacionales, medallas y viajes. A los 94 años, sin embargo, habla en futuro.

"Voy a seguir corriendo una vez que me recupere", asegura. Mientras tanto, encontró en los lanzamientos otra manera de permanecer dentro de lo que disfruta. Y cuando le pidieron un mensaje para quienes lo escuchaban, tampoco habló de récords: "El deporte que les guste, que lo agarren con muchas ganas y siempre pongan su horario para entrenar", aconsejó a jóvenes y adultos.

Tal vez después de tantas décadas haya descubierto algo más importante que ganar: encontrar una actividad que dé motivos para levantarse al día siguiente y seguir intentándolo.

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