El jurado que recorre la pista de Choele Choel y revela qué mira antes de dar un veredicto
Alfredo Bellocq arrancó su cabaña en Indio Rico con tres vacas y hoy es jurado en Choele Choel. Lo que mira en la pista antes de decidir.
En la 46° Exposición Rural de Choele Choel, el médico veterinario Alfredo Bellocq se para frente a cada animal con una pregunta que resume su trabajo: qué ve cuando lo ve. Para él, la ganadería patagónica vive una transformación profunda, con un salto en calidad genética, tecnología de precisión y reproductores adaptados al entorno.
Bellocq no es un observador externo. Lleva más de dos décadas al frente de su propia cabaña en Indio Rico, un proyecto familiar que arrancó en 2004 con apenas tres vacas y hoy supera las 300 madres de pedigree. Esa experiencia de campo es la que lo llevó a ser jurado en la muestra.
Su mirada sobre la evolución regional es categórica. La Patagonia fue históricamente heredera de una fuerte tradición hereford por la rusticidad de la raza, pero en los últimos diez años el Angus ganó volumen y protagonismo central, tanto en las pistas como en los rodeos comerciales.
¿Qué busca el jurado en la pista?
La respuesta de Bellocq apunta a la plasticidad de las razas británicas para adaptarse a la severidad del clima y la dureza del relieve patagónico. Hoy el criterio de selección se orienta a consolidar un animal moderado y eficiente.
En la jura, los ejes productivos que más pesan son cuatro. Primero, la moderación corporal: se busca un tamaño intermedio que mantenga bajos requerimientos nutricionales pero logre el mismo rendimiento que un animal de gran estructura. Segundo, la eficiencia a pasto: vientres fértiles, con ubres sanas y buena aptitud materna, capaces de preñarse a pasto y criar un ternero pesado en ambientes restrictivos.
Tercero, el sentido comercial. La función del jurado, dice Bellocq, es seleccionar animales que tengan una utilidad real para el productor de campo. «Elegir lo que uno mismo compraría para su rodeo», resume. Y cuarto, la solidez estructural: en los machos se priorizan los aplomos, la masculinidad, la estructura fuerte y una correcta circunferencia escrotal para garantizar la reproducción a campo.
Genómica: ciencia y ojo clínico en los corrales
Uno de los puntos más sobresalientes del análisis de Bellocq es la revolución que representó la llegada de la genómica a las razas de carne. La inspección visual y la apreciación fenotípica en el corral siguen siendo la base de la jura, pero la medición objetiva mediante los datos de Diferencias Esperadas en la Progenie (DEP) se volvió una herramienta insustituible.
Esta integración de la información genética aporta certezas clave. Permite seleccionar toros probados para bajo peso al nacer, algo crítico para vaquillonas de primer servicio en sistemas extensivos. Además, a pesar de nacer livianos, los terneros evaluados por genómica logran compensar y expresar un gran kilaje al momento del destete.
La combinación entre el ojo clínico del jurado y las métricas científicas otorga previsibilidad sobre el impacto real del reproductor en las futuras camadas. Con ese equilibrio entre la tradición del ojo ganadero y el respaldo de la ciencia, la ganadería patagónica avanza hacia esquemas de mayor eficiencia y consolida a la región como un polo de cría de alto valor estratégico para la carne argentina.