Marcó los dos goles del título ante Minero y confesó qué final perdida se le cruzó en la cabeza. ¿Qué dijo el Kiki sobre la revancha que lo empujó a esta consagración?
Cristian "Kiki" Ramírez marcó los dos goles con los que Sportivo Desamparados venció 2 a 0 a Minero y se consagró campeón del torneo de la Liga Sanjuanina, en una noche de jueves en el Estadio del Bicentenario que devolvió al club a lo más alto después de ocho años. El delantero de 28 años fue la figura de la final y, en diálogo con Diario de Cuyo, contó lo que hubo detrás de ese festejo.
La sequía puyutana se extendía desde 2018. Por eso el desahogo fue colectivo: la corrida hacia la tribuna, el abrazo con los suyos y un grito que todavía retumba en cada esquina del barrio.
Lo que se escondía detrás del abrazo
"Fue un momento único, una emoción muy grande poder salir campeón con Desamparados, que es lo que soñé apenas vine al club", le dijo Ramírez al matutino cuyano, con la voz todavía atravesada por el festejo.
El goleador llegó al Verdiblanco en enero de 2025. Antes había pasado por Trinidad y por Juventud Unida de Pocito, donde consiguió el ascenso a la A en 2019, además de un paso por Unión. En su primer tramo con esta camiseta le tocó masticar bronca: estuvo en la final que Desamparados perdió ante Unión en diciembre del año pasado y, más acá en el tiempo, quedó afuera de algunas convocatorias.
"Me emocioné porque venimos haciendo un esfuerzo terrible en cada entrenamiento y por ahí se me cruzó todo en la cabeza", reconoció el artillero. Y amplió: "Se me cruzó la final pasada, que la pasé mal cuando perdimos... lo tomé como una revancha. Uno es un ser humano y por ahí se bajonea cuando no juega o cuando no lo citan, y mi familia es la que sabe todo eso".
Piernas frescas para la definición
Ese sacrificio silencioso lo bancaron sus padres, su mujer y sus hijos. Y la recompensa llegó en el partido más importante: como no había sido convocado en el compromiso anterior del Regional, el Kiki llegó a la final con otro envión físico.
"Traté de dejar todo y llevar lo más alto posible al club", resumió el delantero, que también valoró el trabajo del cuerpo técnico y la competencia interna dentro de un plantel que pelea cada puesto.
El Clausura fue solo el primer paso
La consagración en el torneo de la Liga Sanjuanina es el primer objetivo de una semana cargada. El Víbora no se siente cansado: el recambio le dio aire y ahora la cabeza está puesta en las semifinales de la Región Cuyo del Torneo Regional Amateur y, sobre todo, en la Superfinal que volverá a cruzarlo con Minero.
Ese partido tiene un peso extra: Desamparados lleva 35 años sin títulos oficiales anuales a nivel institucional.
"Somos conscientes de que anoche dimos un pasito más, pero todavía falta esa Superfinal y queremos romper esa mala racha que viene desde hace muchos años para el club", advirtió Ramírez.
Un pueblo que volvió a creer
El festejo no se quedó en Puyuta. Lejos del barrio, en las inmediaciones del Teatro del Bicentenario donde vive el goleador, hasta el almacenero de la zona comparte la alegría de una hinchada que recuperó la ilusión.
Desamparados se sacó de encima los años grises y hoy camina con el pecho inflado. En los botines de jugadores como el Kiki Ramírez, la chance de volver a la historia grande está otra vez al alcance de la mano.