El kilo de papa a $2.500 y ventas por el piso: la dura radiografía de Cofruthos
El precio de la papa se disparó a $2.500 y las ventas cayeron a la mitad. ¿Qué medidas tomarán los comerciantes para sobrevivir?
El sector frutihortícola de Salta atraviesa su peor momento en años. La caída del consumo alcanzó el 50% y los precios de productos básicos como la papa se dispararon hasta los $2.500 por kilo, generando una preocupación creciente entre los comerciantes de la Cooperativa COFRUTHOS.
Juan Russo, presidente de la entidad, dialogó con Aries FM y fue contundente: la situación no es exclusiva de un negocio puntual, sino que se replica en todo el mercado local y también en otros centros concentradores del país.
¿Por qué la papa llegó a $2.500?
El aumento del tubérculo responde, según Russo, a las condiciones climáticas adversas en las zonas productoras de Balcarce, Mar del Plata y el sur de Córdoba, de donde proviene la mayor parte de la papa que se comercializa en Salta.
Ese incremento ya se trasladó a las verdulerías: el kilo se consigue alrededor de los $2.500, aunque algunos comercios ofrecen promociones de dos kilos por $4.000. "Algunos tienen ofertas, pero es un precio muy alto", admitió el referente.
El impacto es mayor porque se trata de un alimento central en la mesa de los argentinos. "La papa es un bien inferior, es lo primero que consume la persona", explicó Russo.
¿Cuándo podría bajar el precio?
El titular de COFRUTHOS estimó que la bolsa podría volver a ubicarse entre los $20.000 y $25.000, aunque advirtió que la baja no será inmediata. "Yo diría más tirando a fin de mes o los primeros días de septiembre", precisó.
Un factor que podría ayudar es el ingreso de producción más cercana: "Ya empieza a salir papa de Jujuy, que suele ser más económica", agregó.
El limón, en las antípodas
Mientras la papa golpea el bolsillo, los cítricos mantienen valores bajos desde hace meses. Russo ejemplificó con el limón: "Hoy un cajón de limón vale $8.000 cuando estás casi todo el año produciendo limón".
Esta situación también perjudica a los productores, que deben afrontar costos de producción durante todo el año sin obtener una renta acorde.
El consumo se derrumbó un 50%
Más allá de los precios, el problema más grave es la retracción de las ventas. "Este último año fue muy bajo el consumo, bajó un 50%", sentenció Russo.
En algunos mercados, los comerciantes tuvieron que vender la mercadería incluso por debajo del costo para evitar perderla por completo. Frutas y verduras tienen una vida útil limitada: si no se comercializan rápido, se deterioran y la pérdida es total para el vendedor.
Cierre de verdulerías y búsqueda de changas
La caída de la actividad ya se refleja en el empleo. Cada vez son más las personas que llegan al mercado en busca de una oportunidad laboral. "Muchos chicos vienen a pedir trabajo, trabajan por el día, buscan changas, porque realmente no hay trabajo", afirmó Russo.
Además, algunos dueños de verdulerías barriales decidieron cerrar sus comercios y buscar otras actividades, ante la imposibilidad de afrontar los costos y las pérdidas por la mercadería sin vender.