El lado oscuro de la historia: la verdad detrás del grupo policial que sembró el terror en Tucumán

Operaciones clandestinas, amenazas de muerte y un nombre que aún genera escalofríos. ¿Qué secretos guarda la verdadera historia del Comando Atila en Tucumán?

· 3 min de lectura
El lado oscuro de la historia: la verdad detrás del grupo policial que sembró el terror en Tucumán

Una organización que operó en las sombras, vinculada a ejecuciones, amenazas y una impunidad que marcó una época. El Comando Atila no fue una simple unidad policial, sino un fenómeno que trascendió la ley para convertirse en un símbolo de terror y controversia en la provincia durante las décadas del 80 y 90.

Su origen se remonta al Movimiento Policial Tucumán (Mopol), un grupo de jóvenes oficiales que a principios de los 80 reclamaba mejoras laborales dentro de la fuerza. De ese germen gremial surgió un núcleo duro que derivó en acciones cada vez más violentas y autónomas.

¿Quién era la cara visible del comando?

La figura pública que terminó representando al grupo fue Mario Oscar “El Malevo” Ferreyra. Este policía, conocido por su sombrero Panamá blanco y camisa negra, cultivó una imagen de justiciero implacable. Su fama creció cuando fue designado jefe de Robos y Hurtos de la Brigada de Investigaciones a mediados de los 80, aunque él no fue el fundador del comando.

El grupo ya existía como una red paralela dentro de la institución. Adoptaron una estética y un discurso propio, hablando de “operativos de limpieza” y amenazando con la pena de muerte a delincuentes. Firmaban sus comunicados con frases como “Comando Atila, el azote de Dios”.

Los crímenes que nunca se esclarecieron

A lo largo de los años, el comando fue vinculado judicialmente a una larga lista de hechos delictivos. Se los investigó por amenazas, golpizas, ejecuciones extrajudiciales, robos y operaciones ilegales ligadas al juego clandestino, la prostitución y el narcotráfico.

Uno de los episodios más macabros ocurrió a fines de 1989. Tras la muerte de un delincuente detenido, hombres encapuchados irrumpieron en el cementerio, abrieron el ataúd y rociaron el cadáver con ácido. Un cartel firmado por el Comando Atila se adjudicó luego ese “operativo limpieza”.

También estuvieron bajo la lupa por el frustrado asalto al Banco Nación de Monteros en diciembre de 1991. Un grupo vestido con uniformes policiales intentó el robo, pero fracasó. La investigación de la Policía Federal apuntó a miembros del comando, aunque la causa finalmente fue archivada.

La caída del “Malevo” y el destino de sus integrantes

El momento crucial para el grupo llegó con el triple crimen de Laguna de Robles en 1991. Por este hecho, Ferreyra fue condenado a prisión perpetua. Tras escuchar la sentencia, se fugó del tribunal y estuvo prófugo varios meses, aunque luego su pena fue reducida y recuperó la libertad.

El final de Ferreyra fue dramático. En 2008, cuando Gendarmería Nacional fue a detenerlo por una causa de lesa humanidad, se suicidó de un disparo frente a las cámaras de televisión en su casa de San Andrés.

Mientras el líder caía, otros miembros se retiraron de la policía. Algunos se dedicaron a negocios privados o seguridad, mientras que otros siguieron vinculados a causas judiciales. Uno de los pocos condenados años después fue Luis “Niño” Gómez, sentenciado a 18 años de prisión por el asesinato del comunero Javier Chocobar en 2009.

900x600_831294_202001121933040000001.webp

Con el paso del tiempo, el Comando Atila se transformó en un mito oscuro de la historia tucumana. Para algunos fue sinónimo de abusos policiales; para otros, un símbolo de mano dura. Lo indudable es que su accionar dejó una estela de casos sin resolver, misterios y una profunda huella en la memoria de la provincia.

Más para leer

Una nena de 7º grado va a la escuela vestida de boliviana y termina llorando: la denuncia de la mamá
Sociedad
La UNSE se moviliza este jueves y no es la única: el reclamo que une a todo el país
Sociedad
Chimbas se prepara para una jornada que mezcla feria, zumba y una maratón por la vida
Sociedad
Médicos rosarinos se suman a la marcha universitaria y apuntan contra el Ejecutivo
Sociedad
Santa Cruz amanece frío pero la tarde sorprende: ¿dónde estarán los 22 grados?
Sociedad
San Juan: las rutas están habilitadas, pero hay un tramo que exige máxima atención
Sociedad