El lado oscuro del éxito: la joya turística de Tucumán que está a punto de explotar
¿Es posible que el destino turístico más emblemático del norte argentino esté cavando su propia tumba? El caos en Tafí del Valle va mucho más allá de los embotellamientos y esconde una crisis de servicios, planificación y capacidad que expertos califican de “colapso”.
Kilómetros de filas, bocinazos y una infraestructura al límite: el caos en Tafí del Valle no es solo tránsito, es la punta del iceberg de un colapso anunciado. Los últimos fines de semana de temporada alta han dejado al descubierto una realidad alarmante para el destino más fuerte del norte argentino. Expertos advierten que la villa “colapsa ante semejante impacto de vehículos y de gente”, y que el problema de circulación es apenas la manifestación más visible de una estructura urbana que nunca fue diseñada para esta presión.
El arquitecto Osvaldo Merlini, ex funcionario municipal con extensa trayectoria en la gestión local, señaló que eventos como el Seven, el Carnaval y la Fiesta Nacional del Queso representan los tres fines de semana más congestionados del año. Bajo esa lupa, el diagnóstico es contundente: la infraestructura actual no da abasto.
¿Un semáforo en la ruta es la solución o parte del problema?
Uno de los puntos más críticos y debatidos es el semáforo instalado sobre la ruta 307. Merlini cuestionó fuertemente su utilidad, considerando que interrumpir el tráfico en una vía provincial genera filas que pueden superar el kilómetro, incluso cuando no hay circulación en sentido contrario. “La medida resulta impráctica y hasta contraproducente”, afirmó, proponiendo como alternativa reforzar la presencia de personal de tránsito capacitado para administrar los cruces de forma dinámica.
El ingeniero civil Ricardo “Tato” Sanchis, exsecretario de Obras Públicas, ofreció una mirada más matizada. Reconoció que, si bien la semaforización actual ayudó a ordenar el microcentro ante la falta de agentes, los tiempos de espera no siempre se ajustan a las variaciones reales del flujo vehicular. Su visión apunta a sistemas inteligentes con sensores en el pavimento, aunque admitió que el principal obstáculo es el presupuesto limitado de un municipio de tercera categoría.
Un crecimiento que nadie planeó
La arqueóloga Bárbara Manasse, residente en el valle desde hace casi cuatro décadas, aportó una perspectiva histórica crucial. Explicó que la transformación más profunda comenzó entre los años 2000 y 2010, impulsada por mejoras en las rutas, mayor acceso al automóvil y nuevas políticas territoriales. Este boom no estuvo acompañado por una actualización normativa: el Código de Planeamiento Urbano vigente data de 1991.
Manasse también reveló cifras elocuentes: durante los principales fines de semana de temporada ingresan a la ciudad varias decenas de miles de personas. Este incremento poblacional extraordinario hace que la congestión sea una consecuencia casi lógica, ya que el resto del año la circulación se mantiene normalizada.
Un condicionante estructural poco considerado sale a la luz: el diseño urbano de Tafí del Valle no responde al modelo clásico de ciudad turística. Carece de una plaza central articuladora, su centro comercial no está funcionalmente vinculado a un núcleo cívico y su configuración original era la de una villa de veraneo para familias adineradas, una lógica que hoy choca frontalmente con la escala del turismo masivo.
El colapso es multisistémico
Merlini amplió la gravedad del diagnóstico más allá del tránsito. Advirtió que el problema se extiende a servicios esenciales como la gestión de residuos, donde hay contenedores saturados, y la ausencia de una red cloacal, lo que deriva en el rebalse de pozos sépticos y escurrimientos hacia la vía pública en verano. También mencionó la precariedad frente a emergencias sanitarias y la presencia de animales sueltos en calles y rutas.
Ambos especialistas coincidieron en la necesidad urgente de un plan integral de ordenamiento. Merlini propuso un estudio técnico profundo que redefina el planeamiento urbano y establezca límites claros al crecimiento, priorizando primero la organización de servicios básicos. Sanchis, por su parte, enfatizó que cualquier estrategia debe incluir una fuerte política de educación vial para conductores, ante la convivencia riesgosa de autos, cuatriciclos y caballos.
La advertencia final es lapidaria. Merlini alertó que Tafí del Valle se encuentra en un punto cercano al colapso y que sobrestimar su capacidad receptiva podría tener consecuencias graves ante eventos extremos como crecidas de ríos o emergencias sanitarias de gran escala. La congestión vehicular, entonces, es solo el síntoma de una enfermedad mayor que interpela el futuro de la principal villa turística de Tucumán.