El legado de El Polaco: su hermano reveló la magnitud de la obra que dejó en Santiago del Estero
El hermano de El Polaco rompió el silencio tras la despedida en Bandera y dejó una reflexión que sorprendió a todos: la familia no dimensionaba el alcance de su obra. ¿Qué fue lo que lo hizo cambiar de opinión?
Tras la despedida en Bandera, Gerardo Groh Riemersma rompió el silencio y reconstruyó la vida de su hermano Eduardo, el reconocido proteccionista santiagueño que durante años lideró la causa de los "canichones". Su testimonio, cargado de emoción, dejó al descubierto no solo la trayectoria pública de El Polaco, sino también el costado familiar que pocos conocían.
Gerardo contó que, aunque en Bandera todos lo llamaban Paco, fue el apodo de "El Polaco" el que terminó identificándolo fuera del pueblo, sobre todo a partir del movimiento de los "canichones", una causa que —según relató— le generó una enorme satisfacción tanto a Eduardo como a quienes lo acompañaron en el camino.
El equipo que sigue en pie
Al hablar del trabajo que su hermano construyó con los años, Gerardo puso especial énfasis en el equipo que Eduardo había formado y que hoy continúa activo. "Es muy gratificante ver lo que logró y espero que todo el equipo que tenía, que estaba formando y que hoy sigue, continúe con esa obra magnífica", expresó, dejando en claro su deseo de que el proyecto no se detenga con su partida.
"Hasta un pobre perro tirado en la calle merece ser cuidado"
Uno de los pasajes más fuertes del testimonio tuvo que ver con la enseñanza que, a su entender, deja la vida de Eduardo. Con una idea simple pero contundente, remarcó que ningún ser merece quedar desprotegido: "Todos somos alguien. Hasta un pobre perro tirado en la calle tiene que ser tratado con toda la consideración que se merece y tratar de protegerlo, cuidarlo y sacarlo adelante", afirmó.
En esa misma línea, Gerardo sostuvo que la historia de su hermano es prueba de que, con acompañamiento y voluntad, hasta los escenarios más adversos pueden transformarse: "Muchas veces con el apoyo se sale adelante", agregó.
"Uno no entendía la magnitud hasta que pasa algo así"
Quizás el momento más revelador fue cuando Gerardo reconoció que, hasta la muerte de su hermano, la familia no había tomado real dimensión del impacto que había alcanzado su obra. "La verdad que uno por ahí no entendía la magnitud hasta que pasa algo así y empieza a ver las réplicas por todos lados y es impresionante", confesó, visiblemente conmovido por las muestras de afecto y reconocimiento que surgieron tras el fallecimiento.
Esa misma sorpresa lo llevó a una reflexión más amplia sobre el alcance que puede tener una sola persona comprometida con una causa: "Es impresionante que una sola persona con voluntad pueda lograr tantas cosas", remarcó.
La familia detrás de El Polaco
Más allá de su rol como referente proteccionista, Gerardo también quiso recordar a Eduardo desde el lugar de hermano. Contó que eran cuatro hermanos: Eduardo, Gerardo, Andrea y Alejandro, hijos de Juan Pedro —ya fallecido— y de Matilde. Para el resto del mundo, Eduardo fue "El Polaco", el hombre de los "canichones". Para Gerardo, simplemente fue su hermano mayor, a quien hoy despide con la esperanza de que su obra siga viva a través de quienes lo acompañaron hasta el final.
Con información de El Liberal.