El legado oculto de Sandro: lo que Olga Garaventa revela a 81 años de su nacimiento
Olga Garaventa revela la intimidad de Sandro y explica por qué la casa de Banfield no es museo. Además, los homenajes por sus 81 años. ¿Qué misterios guarda su legado?
Este 19 de agosto, Roberto Sánchez cumpliría 81 años. Pero más allá de los homenajes, su figura reabre un debate que trasciende al ídolo: en tiempos de plataformas y consumo veloz, ¿qué lugar queda para el poeta que componía con el alma?
Olga Garaventa, esposa y compañera de Sandro en sus últimos años, plantea esta inquietud desde la intimidad. En diálogo con Rosario3, advierte que las plataformas actuales no permiten detenerse a disfrutar al verdadero artista: al que escribía, componía y trabajaba cada palabra.
El artista detrás del mito
Sandro no fue solo el cantante de movimientos sensuales y rosas en el escenario. Fue músico, compositor y un obsesivo del oficio. Para Olga, esa faceta sigue siendo una de las más valiosas y menos exploradas.
“Nosotros lo sentimos en cada evento que hacemos, intentamos siempre hacerlos descubrir algo nuevo, porque quedó mucho material inédito”, confesó. Y no es una frase vacía: años después de su muerte, siguen apareciendo grabaciones y composiciones guardadas que muestran otras aristas de Roberto Sánchez.
“Sandro era todo, él amaba a su público”, resumió. Ese vínculo con sus seguidoras, las históricas “nenas”, fue el motor de su carrera y explica por qué cada aniversario sigue convocando multitudes.
¿Por qué la casa de Banfield no es un museo?
“En casa no andaba en bata, ni cantaba, era Sánchez, el de zapatillas”, reveló Olga. Esa frase resume la distancia entre el ídolo y el hombre. La bata, los trajes y las rosas pertenecían al escenario; las zapatillas y el silencio, a la vida cotidiana.
Esa separación explica una decisión que desconcierta a muchos: la histórica casa de Banfield no fue convertida en museo. Para Sandro, el hogar era un espacio sagrado, protegido de la exposición pública. No era la casa de una celebridad, sino el refugio donde Roberto podía dejar afuera a Sandro.
Olga, quien lo acompañó en los momentos más difíciles de salud, sostiene que convertirla en museo no es una decisión simple ni puede pensarse solo desde el valor patrimonial. La casa sigue siendo casa, por respeto a esa intimidad que él preservó toda su vida.
Rosario, “su novia”
En la historia de Sandro, Rosario ocupa un lugar especial. Él mismo la definía como “su novia”, una frase que mezclaba seducción y un vínculo real construido durante décadas.
Sus primeros desembarcos en la ciudad fueron junto a Los de Fuego, con una imagen más cercana al rock and roll que al romántico que luego conquistaría América. Allí apareció Alberto J. Llorente, figura histórica de la radio y la TV rosarinas, amigo personal de Roberto y parte del círculo íntimo al que pocos ingresaban.
Rosario se convirtió en una suerte de ritual: cuando Sandro preparaba un nuevo show, muchas veces lo estrenaba en la ciudad antes de salir de gira. Cariño, confianza y una cuota de cábala: primero Rosario, después el camino.
En septiembre de 1970, Sandro se animó al Gigante de Arroyito y dejó una anécdota que se volvió icónica. Según recordó Llorente, tras terminar su actuación, el público pedía más. Sandro ya estaba en bata y le advirtió a su amigo; Llorente le sugirió salir así. Lo hizo, y esa imagen se convirtió en su marca registrada para los bises.
Décadas después, en 1996, Rosario volvió a ser elegida para un momento simbólico. En medio de rumores sobre su salud, Sandro estrenó “Historia viva” en la ciudad, abriendo con “Como la cigarra” de María Elena Walsh, como una declaración de principios.
Homenajes por el 81° aniversario
Los festejos no se limitan al recuerdo íntimo. Este miércoles 19 de agosto, el Centro de Experimentación Audiovisual de Avellaneda inaugura “Sandro de Película”, una muestra y ciclo de cine dedicado a su faceta cinematográfica. Con entrada libre y gratuita, reúne fotografías, afiches, vestuario y objetos de su archivo personal. La apertura será a las 18, y una hora después se proyectará “Quiero llenarme de ti”. La muestra estará hasta el 30 de agosto, con nueve de las once películas que protagonizó.
En la inauguración, Olga Garaventa formalizará la entrega en custodia de material fílmico que permanecía en Banfield, para garantizar su preservación. También se anunciará la donación de un mural para el Castillo de Sandro, en Boedo.
El ciclo continuará con “La vida continúa”, “Operación Rosa Rosa”, “Gitano”, “Destino de un capricho”, “Tú me enloqueces”, “El deseo de vivir”, “Muchacho” y “Subí que te llevo”, de jueves a domingo, con invitados especiales.
El sábado 22 de agosto, desde las 15, la Plaza Roberto Sánchez de Banfield será sede de “Lomas le canta a Sandro”. Habrá talleres de los Centros Culturales de Lomas, artistas locales, el Cuarteto de Cuerdas Lomas, ED Espacio de Arte y una merienda al aire libre. El cierre estará a cargo de Ariel Ardit, quien presentará su disco “Sandro Así” y compartirá un dueto con Malena Rossi.
En ambas actividades estará presente Olga Garaventa y las históricas “Nenas de Sandro”. Además, en Banfield sigue activo el circuito “Comunidad Sandro”, que recorre sitios clave como la Plaza Roberto Sánchez, su casa de la calle Beruti, la estación de tren, la Confitería Las Vegas y el Club Atlético Banfield.
A 81 años de su nacimiento, la vigencia de Sandro no se mide solo en reproducciones. Quizás esté en la capacidad de una nueva generación de detenerse, escuchar y descubrir al poeta que había detrás del ídolo. En una época donde todo dura cada vez menos, esa es la razón por la que Sandro todavía permanece.