El legado oculto del sacerdote que transformó el Alto Valle con una escuela
¿Sabías que un sacerdote salesiano fue el artífice del desarrollo del Alto Valle? Su escuela marcó el inicio de una era.
¿Sabías que la identidad productiva del Alto Valle tiene una deuda enorme con un salesiano italiano? La Escuela Agrícola que impulsó Alejandro Stefenelli marcó el rumbo de toda una región.
Corría el año 1889 cuando Stefenelli llegó a la Patagonia con una misión clara: educar. Pero su visión iba más allá de las aulas. Él entendió que la clave del progreso estaba en enseñar a trabajar la tierra.
¿Quién fue Alejandro Stefenelli?
Este sacerdote salesiano no solo predicaba. Con sus propias manos y con la ayuda de sus alumnos, fundó en J.J. Gómez la Escuela Agrícola Práctica, la primera de su tipo en la región. Allí se enseñaban técnicas de cultivo, riego y manejo de animales que luego se replicaron en todo el territorio.
El impacto fue inmediato. Los egresados de esa escuela se convirtieron en los pioneros que transformaron los desiertos en fértiles valles.
Un legado que sigue vivo
Hoy, más de un siglo después, los frutos de aquella iniciativa son evidentes. Las miles de hectáreas de manzanas, peras y otras frutas que caracterizan al Alto Valle tienen su origen en aquel proyecto educativo.
La Escuela Agrícola no solo formó técnicos, sino que forjó una cultura de trabajo y arraigo que aún define a las comunidades de la región. Es imposible entender el desarrollo de Río Negro sin mencionar la influencia de Stefenelli y su institución.
La historia de Stefenelli es un recordatorio de que la educación y el trabajo pueden cambiar el destino de un pueblo. Su escuela fue la semilla de un modelo productivo que hoy es orgullo nacional.
La imagen que acompaña esta nota, rescatada del Archivo Histórico Salesiano, muestra el edificio original de la Escuela Agrícola Práctica en J.J. Gómez.