El legado que nadie quiere: viviendas sin terminar, contratos caídos y una lista de espera que no para de crecer

¿Qué encontró la nueva gestión en el IDUV? Viviendas sin terminar, contratos rescindidos y una lista de espera que no para de crecer. Los detalles del diagnóstico que nadie esperaba.

· 6 min de lectura
El legado que nadie quiere: viviendas sin terminar, contratos caídos y una lista de espera que no para de crecer
El legado que nadie quiere: viviendas sin terminar, contratos caídos y una lista de espera que no para de crecer

La actual administración provincial trazó un diagnóstico contundente sobre el estado del sistema habitacional en Santa Cruz. Casas entregadas sin terminar, obras paralizadas y una demanda que supera ampliamente la capacidad de respuesta son algunas de las consecuencias que, según señalaron, dejó el largo ciclo de gobiernos kirchneristas.

Durante décadas, el Estado provincial tuvo un rol protagónico en la construcción y adjudicación de viviendas. El Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) fue el brazo ejecutor de esa política que, en sus primeros años, permitió que miles de familias santacruceñas accedieran a su casa propia.

Sin embargo, desde la gestión actual remarcan que el modelo mostró sus límites con el paso del tiempo. El déficit habitacional creció, las listas de espera se extendieron y se acumularon proyectos que quedaron demorados, paralizados o directamente inconclusos.

Del auge constructor al crecimiento del déficit

En los primeros años del kirchnerismo, el Estado provincial tuvo una participación determinante en la construcción de barrios y en la adjudicación de viviendas. El esquema se financió con recursos provinciales, fondos FONAVI y distintos programas nacionales. El IDUV se convirtió en el organismo encargado de llevar adelante buena parte de esos proyectos y de administrar las adjudicaciones.

Ese modelo permitió concretar numerosas soluciones habitacionales en distintas localidades de Santa Cruz, pero con el correr de los años, la capacidad de construcción comenzó a quedar por debajo de la demanda. Los listados de espera se hicieron cada vez más extensos y comenzaron a acumularse obras que no lograban completarse dentro de los plazos previstos.

La magnitud de esa demanda incluso había sido reconocida durante la propia gestión anterior. En 2022, por ejemplo, se presentó para El Chaltén un proyecto de 86 viviendas como respuesta a una situación que había sido definida como de emergencia habitacional.

Viviendas recibidas con faltantes

Uno de los puntos centrales señalados por la actual gestión está relacionado con el estado de algunas de las viviendas que fueron adjudicadas durante los últimos meses del gobierno de Alicia Kirchner. En marzo de 2023 fueron adjudicadas 50 viviendas en Río Gallegos correspondientes al programa Techo Digno.

En aquella oportunidad, la entonces presidenta del IDUV, María Grasso, explicó que las unidades habían tenido que ser terminadas con recursos provinciales. Pero tras el cambio de gobierno, la nueva conducción del organismo realizó un relevamiento sobre las obras y viviendas recibidas.

En abril de 2024, el entonces presidente del IDUV, Cristian Mansilla, sostuvo que habían encontrado adjudicaciones desordenadas y viviendas que habían sido entregadas sin estar completamente terminadas. Incluso existían viviendas sin techo y sin terminaciones, mientras que los adjudicatarios concurrían al organismo para plantear las dificultades que tenían para poder habitarlas.

La actual gestión tomó esos casos como parte del diagnóstico sobre el estado en que recibió el sistema habitacional. Se trata, en este punto, de una evaluación realizada por las autoridades provinciales sobre la situación heredada y no de una determinación judicial de responsabilidades.

Obras que quedaron pendientes antes del cambio de gobierno

Desde el Gobierno también pusieron el foco en los proyectos que directamente no llegaron a completarse. Uno de los casos registrados en el Boletín Oficial corresponde a Puerto Deseado.

El 6 de diciembre de 2023, apenas cuatro días antes del cambio de gobierno, el IDUV conducido por María de los Ángeles Grasso ratificó la rescisión del contrato para la construcción de 32 viviendas y el equipamiento de espacios comunes correspondientes al programa Casa Propia–Casa Activa. Ese mismo día también se rescindió el contrato para la construcción del Centro de Día y la pileta contemplados en el mismo programa.

Este tipo de situaciones formaron parte del escenario que debió ser revisado por la nueva administración. El dato adquiere relevancia porque muestra que, al momento de finalizar el ciclo de gobierno anterior, existían proyectos habitacionales que no habían logrado llegar a la etapa de finalización.

Caleta Olivia, obras inconclusas y materiales recuperados

Otro de los puntos señalados por la actual administración fue la situación encontrada en Caleta Olivia. Desde Provincia denunciaron la existencia de obras inconclusas vinculadas al IDUV y posteriormente se realizaron allanamientos en los que fueron recuperados más de 150 elementos que, según la investigación, debían estar destinados a esas construcciones.

Entre los materiales recuperados había sanitarios, calefactores, puertas, cables y distintos elementos eléctricos. Desde el Gobierno provincial destacaron que el hallazgo permitió recuperar materiales que debían formar parte de las obras habitacionales. Al mismo tiempo, remarcaron la necesidad de diferenciar la investigación sobre esos elementos de cualquier eventual atribución penal individual. Las responsabilidades que pudieran corresponder deberán ser determinadas por la Justicia.

El déficit habitacional y las usurpaciones

La actual gestión también vinculó el deterioro de la política habitacional con otro fenómeno que se hizo visible en distintos puntos de Santa Cruz: las usurpaciones. Sostuvieron que las ocupaciones no pueden justificarse, pero que el fenómeno debe analizarse dentro de un contexto de déficit habitacional que se fue acumulando durante años.

El escenario combina dos situaciones: por un lado, familias que permanecen durante largos períodos esperando una solución habitacional; por otro, viviendas y proyectos que quedaron demorados, abandonados o inconclusos. Esa combinación genera conflictos que exceden la situación particular de cada ocupación.

La falta de una respuesta suficiente frente a la demanda terminó convirtiéndose, de este modo, en uno de los principales problemas que debe afrontar actualmente la política habitacional de Santa Cruz.

La herencia que dejó el modelo habitacional

Asimismo, provincia remarcó que la discusión no pasa por negar las viviendas construidas durante el kirchnerismo. Durante ese período se construyeron y entregaron miles de unidades y el Estado tuvo un rol determinante en el acceso de numerosas familias a la casa propia.

El planteo de la actual administración apunta, en cambio, al resultado de ese modelo después de más de tres décadas de gestión. El cierre de ese ciclo dejó una demanda habitacional todavía elevada, listas de espera, proyectos inconclusos, contratos rescindidos y viviendas que, según el relevamiento realizado por la nueva conducción del IDUV, presentaban faltantes.

La situación heredada obligó a revisar el estado de las obras y los proyectos que se encontraban pendientes. El contraste entre los primeros años y el final del ciclo es uno de los ejes que plantea la actual gestión provincial.

Desde el Gobierno, señalaron que Santa Cruz pasó de una etapa caracterizada por grandes planes estatales de vivienda a un escenario en el que el Estado debe atender una demanda habitacional creciente mientras resuelve obras que quedaron pendientes. La discusión ya no se limita a construir nuevas viviendas. También incluye terminar las unidades inconclusas, revisar proyectos, ordenar adjudicaciones y recuperar capacidad de planificación.

El desafío consiste en transformar las obras pendientes en soluciones habitacionales concretas para las familias que continúan esperando. La herencia habitacional del kirchnerismo, según el diagnóstico de la actual gestión, presenta así una contradicción: un modelo que durante sus primeros años tuvo a la construcción de viviendas como una de sus principales políticas terminó, después de más de tres décadas, con un déficit habitacional que continuaba creciendo y con obras que todavía esperaban una solución.

Más para leer

El proyecto que divide a los diputados de Santa Cruz: ¿Piedra Buena o Río Gallegos?
Política
SIPGER contra PAE: alerta y movilización por el futuro laboral en Santa Cruz
Política
El cese de tres juezas en Santa Cruz que desató una batalla legal por la independencia judicial
Política
Lanzan en Río Gallegos un plan integral que promete transformar la atención en los barrios
Política
Jubilaciones forzadas por decreto: el vocal Cristián Sánchez advierte sobre una ola de demandas contra la Caja
Política
El duro señalamiento de Godoy contra Santa Cruz Puede: ¿una empresa fuera de control?
Política