El libro que devuelve la voz a los ferroviarios de Concordia y tres países más
La antología reúne testimonios de cuatro países y una concordiense puso el foco en la solidaridad de los ferroviarios. Por qué esa memoria incomoda tanto como emociona.
En la Facultad Regional Concordia de la UTN se presentó la semana pasada "Llamas vivas de la memoria ferroviaria", una antología internacional que reúne relatos, testimonios y vivencias en torno al patrimonio del tren.
La obra, correspondiente a la Antología Ferroviaria Internacional 2026, convoca voces de Argentina, Uruguay, Paraguay y Ecuador. No se trata de un repaso nostálgico: el objetivo es rescatar y conservar la memoria de quienes atravesaron el mundo laboral y social del ferrocarril, con sus lazos, sus experiencias y una identidad forjada junto a las vías.
Una concordiense entre las voces centrales
Uno de los testimonios destacados fue el de Carmen Cristina Humere, vecina de Concordia, que subrayó la solidaridad que históricamente distinguió a los trabajadores ferroviarios. Ese valor, según se desprende de la presentación, recorre las historias compiladas en el libro.
La actividad fue organizada por el Museo Ferroviario Concordia junto a la UTN Concordia, y sirvió para cruzar distintas miradas sobre el legado del tren y su peso en la historia social y cultural de las comunidades.
Por qué importa en esta región
En una zona donde el ferrocarril cumplió un rol central en el desarrollo económico, la comunicación y la vida diaria de muchas localidades, recuperar esa memoria tiene un sentido concreto: reconocer a quienes hicieron posible el movimiento de esos pueblos.
El libro deja asentado que el tren no fue solo infraestructura. Fue también historia humana, trabajo y memoria compartida entre generaciones.
La escala internacional suma otra dimensión al proyecto: no se limita a una memoria local, sino que se plantea como un patrimonio común entre los cuatro países que integran la antología.
Memoria, universidad y debate
Para Concordia, el ferrocarril no es un capítulo menor: forma parte de la identidad de la ciudad, de sus trabajadores y de las comunidades que lo incorporaron a su cotidianidad. De ahí que la presentación en la UTN cobre relevancia, porque la memoria no se resguarda únicamente en vitrinas, sino también en el ámbito académico y en la discusión pública.
La solidaridad ferroviaria que rescató Humere ayuda a entender por qué el tren significó mucho más que un medio de transporte: fue un espacio de comunidad, de organización y de pertenencia.
El desafío que queda por delante es que el libro circule, se lea y se utilice como material de estudio. Una memoria que no se comparte se vuelve frágil; una memoria que se estudia, se defiende.